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Por qué los boquetes están de moda

Por Rodolfo Palacios. No es un delito difícil de prevenir. Quien lo comete se enfrenta a dos destinos posibles: la gloria o la cárcel de Devoto. Puede ser el robo perfecto o un papelón que lo lleve a la cárcel. El robo a través de un boquete tiene una antigüedad de más de cien años, pero en estos tiempos volvió a estar de moda: en los últimos seis meses hubo al menos veinte casos en todo el país. No todos terminaron con éxito. “Lamentablemente, estamos viendo en varios lados la mutación del delito en el tema de boqueteros “, reconoció el jefe de la Policía Bonaerense, Hugo Matzkin.

 

El hecho más reciente salió a la luz el 25 de enero, cuando la Policía descubrió que una banda había instalado un falso vivero con la intención de cavar un túnel de diez metros para llegar al tesoro de la sucursal Monte Grande del Banco Santander Río. Tal como anticipó en exclusiva CyR, la banda fue delatada por un ex miembro que fue dejado afuera por el líder. Hubo dos detenidos que al final fueron liberados porque no tenían nada que ver. Los boqueteros, que pensaban tapar dos alarmas volumétricas con dos casquillos con la imagen del protagonista de la serie Breaking Bad, iban a dar el golpe la semana pasada. Estaban en el tramo final del túnel y se estima que pensaban levarse diez millones de dólares.

 

Poco antes de este caso, el dueño de una relojería de Floresta descubrió un túnel mientras buscaba a su gato. Los bomberos comprobaron que el túnel tenía 50 metros y unía a dos bancos. Ese túnel había sido descubierto en junio de 2013, cuando los ladrones fallaron en sus cálculos y aparecieron en una mueblería, de la que robaron tres mil pesos. El objetivo era llegar a la bóveda del banco Piano. Extrañamente, nadie tapó ese túnel. Y es probable que la banda que fracasó en el boquete haya vendido el plano y ese dato a otro grupo criminal que lo usó para ir hacia otra dirección, donde está el Banco Piano.

 

En muchos casos, las bandas ya no necesitan tener un experto en ingeniería o de la construcción. Directamente compran el dato que más les importa: dónde hay túneles que comuniquen a los bancos o joyerías.

 

Un experto boquetero que participó en tres robos bajo esa modalidad (dos joyerías y un banco), reveló a CyR que los planos y la ubicación de los túneles suelen ser vendidos a bandas de delincuentes. “Hay operarios que ganaron mucha plata vendiendo datos a los ladrones. También puede pasar que una banda abandona la excavación del túnel y vende la información a otra banda. El dato puede valor desde 30 mil a cien mil pesos. Es una inversión riesgosa que deben tomar los que compran el dato. El boquete debería ser un delito fácil de controlar, pero las alarmas antisísmicas fallan bastante. ¿Por qué hay un auge en este tipo de robos? Es simple. No hay dinero en la calle, y mucho menos dólares. Un golpe de estos te lleva a los dólares. Tenés dos opciones: los guardás o los reventás en las cuevas para el mercado negro”.

 

Las joyerías también están en la mira de los boqueteros. En agosto de 2013 fue detenida una banda que intentó robar un local de Perón y Libertad.

 

“Los boquetes, o robos por efracción como dice la ley, son los delitos contra la propiedad más fácil de prevenir. El tesoro esta allí donde el propietario (y muchas veces la policía también) saben que esta, de la misma forma que lo sabe el delincuente. Cuesta creer que no se hagan tareas de prevención diarias a los efectos de cuidar el dinero que no se moviliza por las calles, y por lo tanto debería estar a mejor resguardo”, opinó a CyR el abogado y especialista en seguridad Hugo Lopez Carribero.

 

Para un investigador de la División Robos y Hurtos de la Policía Federal, el boquete con fines de robo es un delito con poco riesgo para el que lo comete. “En general trabajan por la noche cuando no hay nadie. Usan herramientas. No llevan armas y si los descubren se enfrentan a penas de prisión bajas. Es más, en muchos casos ni van presos porque no llegaron a robar, sólo cometieron un daño y un ingreso indebido al lugar”.


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