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Un golpe de gracia al kirchnerismo que amenaza con nublarle el 2017 a Macri

Por Alejandro Bercovich*

La semana de mayor voltaje político del gobierno de Mauricio Macri transcurrió de madrugada y con el Presidente de viaje. El primer hito fue la cinematográfica caída de Josecito López, tal como llamaban en la intimidad al eterno número dos de Julio De Vido desde que migró, 30 años atrás y todavía con pelo, de su Tucumán natal a una Río Gallegos que empezaba a parir al kirchnerismo sin imaginar que el final del proyecto sería tan abochornante. El segundo fue la aprobación en Diputados del blanqueo de capitales y la reforma previsional en una sesión que, justo 48 horas después de la detención del exsecretario de Obras Públicas y también con el país durmiendo, derivó en escándalo por la inclusión de un artículo que transfiere la Unidad de Información Financiera (UIF) del Ministerio de Justicia al de Hacienda. Detrás de ambos episodios se superponen como pocas veces las huellas de banqueros, espías, contratistas y funcionarios del actual y del anterior gobierno.

El traspaso del organismo antilavado de la órbita de Germán Garavano a la de Alfonso Prat-Gay no pudo haberse dado en un momento menos oportuno, justo cuando quien repartió más de $100.000 millones entre los popes de la patria contratista dormía en un calabozo tras haber sido detenido a las puertas de un monasterio de monjas de clausura con u$s 9 millones sin declarar y una carabina semiautomática. El primer problema será para María Pía Monkes Calcaterra, nombrada un mes atrás por excepción como encargada de Recursos Humanos de la UIF. La sobrina de Ángelo, que dejó su puesto en Monsanto para abrazar la función pública, deberá contener al personal que ayer se desayunó con la noticia: la mayoría cobra la mitad de su sueldo de un fondo alimentado por impuestos a la compra de autos que retiene la Asociación de Concesionarias (ACARA) como ente cooperador del Ministerio de Justicia.

Mariano Federici, el tímido zar antilavado que designó Macri en la UIF, ultimó los detalles del traspaso en una reunión que compartió con el mandatario el lunes, antes de su viaje a Colombia para preparar el salto a la Alianza del Pacífico. Le confirmó que el Fondo Monetario, donde antes trabajaba como asesor, no lo objetará técnicamente. Tampoco se opondrá nadie en los pisos altos de la City, donde ayer celebraban el recorte de funciones que sufrirá el organismo. No fue casual que Gabriel Martino, el CEO suspendido por Alejandro Vanoli que Federico Sturzenegger repuso este año al frente del denunciado HSBC, le augurase al blanqueo un éxito aún superior al que vaticinaron sus impulsores. ¿Sabrá ya Martino si adherirán los argentinos dueños de las 4.040 cuentas offshore en la filial suiza del banco que destapó el arrepentido Hervé Falciani?

Otro arrepentido que denunció a ricos y famosos argies por fugar dinero del país, el ex JP Morgan Hernán Arbizu, fue detenido ayer y será extraditado a Estados Unidos para que lo juzguen por haber movido dinero sin permiso de varias de esas cuentas sin declarar. Deslices como el suyo, que el financista intentó tapar develando las tareas non sanctas que prestó durante años para el banco donde se formaron Prat-Gay y buena parte de su equipo, ahora deberán ser combatidos desde el Ministerio que conduce su antiguo compañero de trabajo.

Servicios prestados

Más allá de la demencia que sobreactuó Josecito ante el juez Daniel Rafecas para evitar que le tomaran declaración ayer, su captura estuvo plagada de curiosidades y coincidencias que sólo se dan en el mundo del espionaje. La conferencia de prensa donde se anunció su detención fue el debut del flamante ministro de Justicia bonaerense, Gustavo Ferrari, quien iba a hacerse cargo de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI, ex SIDE) si Daniel Scioli era electo presidente. El viejo escudero de Francisco De Narváez saltó de un búnker al otro como su amigo Fabián Perechodnik gracias a los oficios de otro encuestador, Guillermo Seita, quien lo asesora en temas de política e imagen. Antiguo militante de Guardia de Hierro, Seita supo ser la mano derecha de Domingo Cavallo en los 90 y luego se recicló en la consultora Management & Fit.

¿Eran esos u$s 9 millones y los seis Rolex el único botín que atesoraba López tras 12 años de enhebrar la “cadena de la felicidad” de la patria contratista? Si tenía más, y especialmente en el exterior como ahora intentará elucidar Rafecas ¿por qué no hizo simplemente un fuego en la parrilla de su quinta en el Tigre y se deshizo de esa montaña de verdes que lo incriminaba? ¿Alguien lo convenció acaso de que el monasterio regenteado hasta hace dos meses por el consejero espiritual de De Vido, el difunto arzobispo Rubén Di Monte, seguía siendo un sitio seguro? ¿Tendría ese interlocutor algún vínculo informal con la policía que reaccionó tan pronto a la denuncia del vecino del monasterio a esas horas de la madrugada? Son preguntas para las que Ferrari tiene mejores respuestas que el juez.

Además del suyo propio, en el entorno de De Vido hay cuatro nombres que empezaron a refulgir como en una marquesina: el todoterreno exsecretario privado José María Olazagasti, el rústico exsecretario de Coordinación Roberto Baratta y los mucho menos conocidos Guillermo “Ñoqui” Fernández y Germán Nivello. Este último, el único que volvió al terruño como subsecretario de Obras Públicas de Alicia Kirchner, ya fue denunciado por el fiscal de estado jujeño como partícipe necesario del fraude contra la administración pública por el que permanece encarcelada Milagro Sala. Pero todos temen ser citados en las próximas horas a Comodoro Py.

La justicia federal también avisó que irá por la pata privada, a la inversa del camino que transitó el Lava Jato brasileño. Por eso la patria contratista puso las barbas en remojo y recién ayer se metió en una guerra que no sabe cómo puede terminar, cuando el presidente de la Cámara de la Construcción, Juan Chediack, salió al cruce de López y de De Vido. Al margen de las simplificaciones que fuerza el relato periodístico, Lázaro Báez no fue el único beneficiario de los “prontos pagos” que ordenaba López. Ahora resta establecer si hubo otros empresarios que hayan pagado retornos para garantizarse tal privilegio.

Los nervios de varios lobos de la City porteña también se crisparon en las últimas horas. Uno de ellos es Luis Ribaya, quien abandonó un puesto rentabilísimo en un banco de primera línea como el Galicia por una simple silla de director numerario en el Nación, donde todos los directivos lloran miseria. Su calculado salto al Estado de la mano de Carlos Melconian puede no haber respondido a una repentina vocación por el servicio público sino al temor a que descubran los aportes que ordenó hacer desde su vieja silla a los fideicomisos gasíferos que estructuró De Vido.

Carambolas peronistas

Curiosamente, el golpe de gracia político que el revoleo de bolsos con dólares significó para el kirchnerismo podría volvérsele en contra al macrismo, donde lo festejaron más que los goles de Messi en la Copa América. Mientras las nuevas autoridades partidarias del Pro empiezan a cavilar sobre las posibles candidaturas de sus ministros más populares en las elecciones del año próximo, como las de Ricardo Buryaile en Formosa, Julio Martínez en Tucumán o los primos Bullrich en la ciudad de Buenos Aires, el peronismo incuba una rápida reorganización post-cristinista que podría dejar al oficialismo sin su principal ventaja en la batalla bonaerense: la atomización opositora.

Los cronistas parlamentarios más avispados lo notaron en la misma madrugada de ayer: con el cadáver político del ancien régime todavía tibio, Sergio Massa en Diputados y Miguel Pichetto en el Senado se empezaron a mover como los herederos de la centralidad política que otrora ostentara en soledad cada uno de los Kirchner desde la Casa Rosada. Si el kirchnerismo acelera su desangrado y Daniel Scioli renuncia a sus aspiraciones personales (luego de saborear en silencio la revancha contra el mismo López que lo salteaba al girar fondos a los intendentes), Diego Bossio no tardará en alinearse con quien siempre fue su modelo a seguir y con quien además comparte mecenas. No por nada llaman a su bancada el “bloque Macro”. ¿Y si Florencio Randazzo se suma a la aventura y termina habiendo una sola boleta justicialista?

Fuente: Diario Bae.