| Juicio oral

Un ícono del menemismo sufre deterioro cognitivo y no será juzgado

Armando Gostanian tenía que ser juzgado por enriquecimiento ilícito, pero los médicos determinaron que no está en condiciones de asistir al juicio.

Gostanian tiene 83 años.

Gostanian tiene 83 años.

Armando Gostanian, ex presidente de la Casa de Moneda, y uno de los íconos del menemismo, presenta “un deterioro neurocognitivo“, por lo cual se le cerrarán todas las causas que tenía en trámite.

Así lo resolvió el Tribunal Oral Federal 4, que debía juzgar al ex funcionario por enriquecimiento ilícito por no poder justificar el origen de unos 5.545.680 dólares que aparecían en sus declaraciones juradas.

Pero además se ordenó notificar de esta situación a la Cámara Federal de Casación Penal, que debía revisar la sentencia dictada en agosto de 2015, cuando Gostanian fue condenado a cinco años de prisión y a devolver cerca de 800 mil dólares por el cobro de una coima a una empresa alemana.

El Tribunal confirmó a través de estudios y entrevistas médicas las complicaciones de Gostanian para entender su escenario penal, y subrayó que se descartaba “toda duda acerca de la posibilidad de que el imputado estuviere simulando, disimulando o sobresimulando tal disminución”.

Gostanian, de 83 años, fue presidente de la Casa de Moneda y se convirtió en un pintoresco personaje de los años 90, cuando el ex mandatario Carlos Menem lo apodó “Gordo Bolú“.

Fue en su casaquinta de Don Torcuato donde Menem se alojó en 2000 cuando se dispuso su arresto como jefe de una asociación ilícita que vendió armas a Croacia y Ecuador, acusación que luego fue revocada por la Corte Suprema de Justicia de entonces.

Gostanian estaba por enfrentar un juicio por enriquecimiento ilícito, pero el tribunal, a cargo de los jueces Néstor Costabel, Pablo Bertuzzi y María Gabriela López Iñíguez, ordenó al Cuerpo Médico Forense de la Corte que le hiciera un examen médico y psiquiátrico que incluyera una evaluación neurocognitiva sobre el imputado, con la intención de establecer “su estado de salud y capacidad para comparecer a la audiencia de debate”.

Según los peritos, la “salud física” de Gostanian permanece “clínicamente estable” y se encuentra “hemodinámicamente compensado más allá de las patologías crónicas evolutivas (hipertensión arterial, diabetes tipo II, cardiopatía coronaria, hiperlipidemia)”.

Como tendría “una mayor probabilidad de sufrir descompensación frente a variadas situaciones generadoras de stress, entre ellas comparecer a la audiencia de juicio, se recomendó la modalidad de videoconferencia con asistencia de médico cardiólogo y ambulancia disponible para eventual traslado”, señalo el informe.

Los psiquiatras también concluyeron que al momento del examen “Gostanian presentaba síntomas de alteraciones psicopatológicas que configuran un ‘síndrome cerebral orgánico de origen vascular involutivo en una persona de edad avanzada'” y que tal afección implica una “evolución crónica y ominosa, con pronóstico irreversible”, lo cual le resta “aptitud para afrontar un juicio oral”.

El neurólogo Diego Brage también confirmó que Gostanian padece un “probable deterioro cognitivo franco”.

El fiscal Diego Luciani se opuso a que se suspendiera el juicio y pidió medidas complementarias para “dilucidar las dudas sobre la capacidad real del imputado”.

El tribunal ordenó ampliar el examen psiquiátrico y citó todas las partes y profesionales para tener un panorama más preciso, ante lo cual la OA admitió que “Gostanian no está en condiciones actuales de estar en juicio por una incapacidad mental sobreviniente y corresponde así declararlo”.

Se propuso suspender el trámite y volver a examinarlo en tres meses, pero la defensa planteó que “si se presentaban cambios en el futuro del paciente, los mismos siempre serían a la peoría por acentuamiento del deterioro presente”.

El tribunal coincidió en que los informes médicos “fueron contundentes en cuanto a que Gostanian presenta un deterioro neurocognitivo o del sistema nervioso que le resta capacidad para estar en juicio”.

Frente a ello se ordenó formar un legajo de supervisión para que cada tres meses lo evalúe el Decano del Cuerpo Médico Forense ante cualquier “modificación de su cuadro clínico-psicológico-neurológico-psiquiátrico, y posibilidad de que se revierta su diagnóstico” y suspender los procesos penales en su contra “hasta tanto sus facultades mentales se encuentren dentro de los parámetros normales” para “estar en juicio”.