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La indagatoria Majdalani: sus vínculos con Ruiz y las pruebas que la incriminan

La exseñora 8 recusó a la fiscal de la causa y contestó preguntas. De qué la acusan.

La turca Silvia Majdalani, la señora 8 de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Cambiemos, fue indagada hoy por el juez federal de Lomas de Zamora Juan Pablo Auge, quien le imputó haber ordenado las tareas de espionaje ilegal sobre el Instituto Patria y el domicilio de la actual vicepresidenta, Cristina Kirchner.

Majdalani se presentó a las 9 en el juzgado y presentó un escrito para recusar a la fiscal María Cecilia Incardona con el argumento de que había perdido la imparcialidad. Luego aceptó contestar algunas preguntas.

La defensa de Majdalani aludió a una posible pérdida de imparcialidad de la fiscal y argumentó que los presuntos hechos de espionaje ilegal habrían ocurrido en el marco de una investigación de la que la fiscal participó y no los habría denunciado en su momento.

El argumento es que la AFI le había pedido en 2017 al otro juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena que se investigaran eventuales atentados en el país, cuando se realizaría la cumbre del G 20, durante el año siguiente.

Esa causa fue la que usó como paraguas la AFI para montar el espionaje sobre el Instituto Patria y en el domicilio de CFK en la Recoleta y en rigor nada tenía que ver con posibles ataques de grupos anarquistas, como livianamente se argumentó en los escritos presentados ante Villena.

Agentes descubiertos

El espionaje se llevó adelante hasta que fue descubierto por los custodios del Instituto Patria y un efectivo de la Policía de la Ciudad, quienes constataron que los hombres que estaba dentro de ese coche de aspecto sospechoso eran agentes de la AFI, que espiaban a la entonces senadora y principal dirigente de la oposición al gobierno de Mauricio Macri.

Cuando el papelón estalló, desde la cúpula de la AFI se puso en marcha el encubrimiento. Según el juez Auge, “desde las más altas autoridades de la Agencia, se trazó una nueva estrategia delictiva, que no fue otra que el intento de engañar a distintas autoridades a las que les correspondía el contralor de los actos llevados a cabo (Comisión Bicameral de inteligencia, Poder Judicial)”.

Según el juez, Majdalani y Gustavo Arribas (que será indagado mañana) produjeron y utilizaron documentos ideológicamente falsos, uno de los delitos por los que fue indagada Majdalani. 

“Fue así, que a los dos días de ser descubierta la inteligencia ilegal llevada a cabo sobre el Instituto Patria, el 9 de agosto de 2018, las máximas autoridades de la AFI, su Director Gustavo Arribas y la Subdirectora Silvia Majdalani, suscribieron una nota dirigida a la Comisión Bicameral de Inteligencia del Congreso de la Nación afirmando falsamente que no se habían producido seguimientos respecto de Cristina Fernández y que el personal descubierto en el lugar estaba allí realizando tareas investigativas en cumplimiento de una orden judicial”, escribió el juez.

Su mano derecha

Silvia Majdalani llegó a la indagatoria después del procesamiento del Alan Ruiz, el coordinador de espías que ella llevó a la agencia y quien le respondía en forma directa, según los testimonios de identidad reservada que constan en el expediente, que se inició por una denuncia de la actual intervención de la AFI, el 20 de febrero.

Los testigos dijeron que Majdalani  “que pedía informes sobre todo y en cuanto al caso en concreto, también, de todo”. El caso concreto es el que se investiga en la causa, el espionaje ilegal en el Instituto Patria.

“De la valoración de los testimonios, se advierte que el imputado (Ruiz) no respetaba la estructura jerárquica propia del organigrama de esa dependencia y que su actuar fraccionaba y quebraba el esquema establecido institucionalmente, rompiendo con la cadena de mando constituida, ya que en muchas ocasiones actuaba por encima de sus superiores, dado que tenía un vínculo directo con quien era en aquel momento la subsecretaria de la AFI, Silvia Majdalani, también conocida en la jerga de la AFI como la “número 8” o “la 8””, describió el juez en el procesamiento de Ruiz.

Los testimonios son coincidentes:

 “…en esos momentos las órdenes o la información circulaba sin respetar la cadena de mando”, “que yo sepa Alan reportaba a ella” (en alusión a Silvia Majdalani), “porque no respetaba a nadie de los que estaban más arriba que él, claramente era su mano derecha…”, siempre él se vanagloriaba de la relación que tenía directa con Majdalani…” (…) “Alan Ruiz recibía, según él, desde el área de Majdalani, cosas, objetos o equipamiento que eran para este sector externo…” (…) “Alan Ruiz tenía contacto directo y recibía órdenes directas de Majdalani” (…) “Ella en ocasiones lo llamaba directamente a él o él decía que tenía reuniones con ella y se iba supuestamente para sede Central y por otro lado luego te enterabas que él efectivamente había ido a la sede central (…) “además él todo el tiempo invocaba a la 8 y nadie contradijo esto…”. 

Vínculo directo

La evaluación del juez es que Ruiz no actuaba por su cuenta, sino que obedecía en forma directa a las órdenes de Majdalani.

“Como resultado de lo expuesto, surge a las claras el vínculo directo y de confianza existente entre Alan Ruiz y Silvia Majdalani y una dinámica de trabajo que escapaba al funcionamiento y el esquema administrativo y jerárquico regular de la AFI. Es decir, si bien Alan Ruiz fue presentado desde su llegada como Director de Operaciones Especiales, en los hechos, éste se desenvolvía por encima de sus pares y actuaba de acuerdo a las órdenes que recibía por parte de Silvia Majdalani. No es un dato menor, la circunstancia de que el cargo que le fue asignado dentro de la AFI, no tenía registro alguno dentro del organigrama de dicha dependencia, en tanto según las apreciaciones de algunos de los testigos, no estaba claro cuál era su cargo y sus facultades dentro de la AFI, circunstancias que deja de ser una mera anormalidad, sino más bien una ilegalidad manifiesta”.

Y Majdalani era además quien recibía los productos de la inteligencia ilegal. “Estas órdenes particulares también habrían sido impartidas a Alan Ruiz, en principio, por parte de Silvia Majdalani, lo que no sólo se funda en la existencia de esa relación directa mencionada previamente, sino también por el hecho de que la prueba reunida para este conjunto de acciones de inteligencia demuestra que los informes confeccionados en los que se plasmaban los resultados de esos espionajes ilegales, eran remitidos al equipo de Alan Ruiz y, posteriormente, éste se los elevaba a Silvia Majdalani”, recordó el magistrado.