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Fariña y Elaskar: dos sospechosos llamados a declaración indagatoria

Por Irina Hauser.

El contador Leonardo Fariña y el financista Federico Elaskar tendrán que prestar declaración indagatoria ante el juez federal Sebastián Casanello, el lunes a la mañana, como sospechosos de lavado de dinero. El juzgado cuenta con documentación y reportes de operaciones bancarias dudosas que darían cuenta de que, según dice la citación, “trabajaron codo a codo en el reciclado de activos de origen

Elaskar fue citado como sospechoso de lavar dinero ilícito.

Elaskar fue citado como sospechoso de lavar dinero ilícito.

presuntamente ilícito”, en buena parte a través de la financiera SGI. Si la plata es, tal como dijeron ellos en televisión, de Lázaro Báez, es algo que está en plena investigación. El empresario no fue citado a declarar, al menos todavía. El juzgado libró exhortos a Uruguay, Belice y Suiza, pidiendo información sobre más de veinte sociedades off shore a las que se habrían hecho giros millonarios. Además de la información concreta sobre movimientos de fondos, el contenido de los testimonios de tres secretarias de la financiera –conocida como La Rosadita, en el edificio Madero Center– terminó de definir las citaciones a indagatoria. Todas ellas ubicaron tanto a Elaskar como a Fariña en un lugar protagónico en SGI (Southern Globan Investments) y los describieron como personajes muy vinculados entre sí. “Fariña no se anunciaba como lo hacía el resto, entraba directamente y se reunía con Federico Elaskar”, dijo una de ellas. Por ejemplo contó que Daniel Pérez Gadín –supuesto contador de Báez– iba allí, pero aguardaba como un cliente más. Según la hipótesis de otra investigación penal, del fiscal José María Campagnoli, Báez habría extorsionado a Elaskar para obligarlo a vender SGI supuestamente a Pérez Gadín. “SGI antes era de Fariña”, dijo otra recepcionista que le habían comentado.

La causa en la que quedaron implicados Elaskar y Fariña se abrió a raíz de sus propias declaraciones en el programa Periodismo para Todos, donde se refirieron a maniobras en las que habrían participado para sacar del país unos 55 millones de euros, que vincularon con Báez, a través de una red de medio centenar de empresas off shore. Desde el inicio, una serie de reportes de operaciones sospechosas (ROS) por más de 20 millones los situaba como posibles engranajes de la trama de lavado. Al citarlos a indagatoria, Casanello aludió a siete ROS de Fariña y ocho de Elaskar. El primero, dijo la Unidad de Información Financiera (UIF), “se valdría de un grupo destinado a dar apariencia lícita a activos provenientes de actividades marginales mediante compraventas simuladas, préstamos ficticios, constitución de sociedades pantalla y testaferros”. Acerca de Elaskar, advierte “irregularidades en operatorias financieras” y maniobras para “canalizar fondos no declarados o de origen ilícito”.

Casanello libró exhortos al exterior en busca de datos sobre la constitución y actividad de sociedades off shore. Entre ellas, la sociedad Teegan, en la que un hijo de Báez, Martín Báez, habría depositado 1,5 millón de dólares transferido a Suiza. Otra sociedad, Helvetic, se sospecha que podría haber sido usada por Báez para comprar SGI. Martín Báez es quien tendría permiso para operar 14 cajas de seguridad en el Banco Santa Cruz, de la empresa Austral Construcciones, la principal firma de obra pública de su padre. Las cajas habrían sido abiertas entre septiembre y octubre de 2008. Ayer trascendió que el fiscal Guillermo Marijuán pidió que las allanen. Además, Marijuán y personal del juzgado fueron a un galpón de Tigre donde, según un anónimo, podía haber documentación ligada a SGI. En el galpón dijeron que no tenían nada y que no conocían a Elaskar, Fariña ni SGI.

Fuente: Página/12


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