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El crimen de un prestamista que fue asesinado por su mejor amigo

El crimen ocurrió en Virrey del Pino. Los dos hombres eran amigos y habían trabajado junto.

Sánchez, la víctima.

En el conurbano bonaerense profundo, cuando alguien necesita plata, en general no va al banco. Recurre a la figura del prestamista, quien sin más vueltas aporta el dinero necesario a cambio de una altísima tasa de interés.

Y cuando el préstamo no se devuelve las cosas pueden complicarse. Así fue como encontró su muerte Eduardo José Sánchez, conocido en Virrey del Pino, partido de La Matanza, como Kika, quien se convirtió en prestamista cuando se quedó sin trabajo en un frigorífico y empezó a usar el dinero de la indemnización para prestar dinero a parientes, amigos y conocidos.

Al cuerpo de Sánchez lo encontraron en un terreno baldío, a unas cuarenta cuadras de la comisaría de Virrey del Pino, con un tiro en la cabeza, que tenía su ingreso por la parte posterior del cráneo. Estaba sin pantalones, con calzoncillos y una campera. Hasta allí llegaron los policías de guardia el 28 de julio último, tras el aviso de vecinos del barrio.

 “Voy a buscar una plata  y si no vuelvo en 40 minutos preocúpate”, le dijo Kika unos minutos antes de las 19 de la tarde del día anterior a su pareja Paula Medina, cuando se fue de su casa en su camioneta Citroën Berlingo.

Ante la lógica preocupación, Paula le preguntó si iba a ir solo. Sánchez le contestó que lo acompañaba Jorge Canteros, a quien en el barrio apodaban Chicho. Cuando declaró en la causa, Medina dijo que Chicho y Kika eran amigos, que habían trabajado juntos en el frigorífico.

Amigos son los amigos

Paula describió a su pareja como una persona muy trabajadora, quien se desempeñó en numerosos frigoríficos y que en uno de esos empleos conoció a Chicho “con quien incluso comienza una amistad, se juntaban a ver partidos de fútbol y compartían varios momentos como lo hacen los amigos”.

Paula explicó que Kika, más allá de los trabajos, comenzó a prestar dinero “a los conocidos, cobrando por ello un interés, dándole en consecuencia una ganancia, aclarando que no le prestaba a cualquiera solo a los conocidos, a los amigos, o los conocidos de estos”.

Uno de los amigos a los que Kika le había prestado dinero era Chicho, quien según su familiares era un adicto al juego, fanático del Bingo. Esa adicción lo llevó a endeudarse hasta el cuello y a tener problemas con su familia.

Paula relató a los instructores que Chicho le pedía a Kika plata para préstamos que él mismo otorgaba. “Es decir Chicho le pedía plata a Kika, para así él a su vez prestarla a terceros, y de ahí se sacaba su cuota. En la cuota de la plata que Chicho prestaba estaba la de él y la de Kika”, explicó.

Pero esos pedidos que Chicho le hizo a Kika se fueron incrementando. Y se convirtieron en una deuda muy grande imposible de pagar. Paola precisó que Chicho “debía mucho dinero a Kika, no solo de los préstamos que el manejaba, es decir dinero que no le había rendido de unas cobranzas, sino incluso de un préstamo en dólares que Kika le había dado”, Y aunque no estaba seguro del monto aclara que Chicho “le había pedido a Kika la suma de 250.000 pesos, y dado que no los tenía, es que Kika le presta unos ahorros en dólares, desconociendo con exactitud para que Chicho necesitaba ese dinero”.

Un negocio

Ese dato que Paula no conoce, para qué quería tanta plata Chicho, lo aporta un amigo de los dos hombres, Jesús Gani, quien relata que el dinero era para hacer “un negocio, comprar una casa”. También confirma que entre los dos había una relación de amistad.

Fue un tío de Chicho, Rubén Montiel, quien informó que el acusado era un adicto al juego. Y relata que cuando se lo cruza en la comisaría de Virrey del Pino, tras su arresto, lo increpó: “por qué hiciste eso, vos estás loco, está enfermo”. El sobrino no le contestó y bajo la mirada para luego decir: “lo hice yo, lo hice yo solo, yo lo maté” Montiel agrega que unos días antes su sobrino le reconoció que había matado a una persona que le debía dinero, dado que lo “boludeaba y verdugueaba con la plata …”, pero que con el correr de los días se enteró que era al revés “el que debía era él -por su sobrino-.Encima es un mentiroso, me mintió”, dijo Montiel al enterarse de la verdad de la trama por comentarios que circularon en el barrio y en las noticias.

Canteros fue detenido cuando su madre presentó a su vez una denuncia porque se había ido de su casa a jugar al fútbol y no regresaba. Para la policía no resultó difícil concluir que se trataba del principal sospechoso del crimen de Sánchez. Cuando lo arrestaron tenía todo preparada para escapar a Santiago del Estero.

La madre de la víctima, Dina Margarita Soraire, se presentó en el expediente como querellante con la representación del abogado Hugo López Carribero, en la causa que tramita ante el fiscal Gosatón Duplaá, a cargo de UFI especializada en homicidios del distrito judicial de La Matanza.