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A un año del asesinato en Misiones de una chica en la fiesta de un hijo del poder

Por Ignacio Ramirez

A un año del crimen de la adolescente Itatí «Tati» Piñeiro (18), violada y asesinada, un trama de impunidad fuertemente vinculada a la dirigencia política de Puerto Esperanza y la policía de Puerto Iguazú, en Misiones, impide avanzar en la investigación e identificar a los culpables.

El hallazgo del cuerpo fue el 12 de julio del 2012, en el barrio El Progreso, de Esperanza. La estudiante secundaria fue violada y degollada a la salida del colegio nocturno. La víctima caminó cuatro cuadras con una amiga para seguir cada una por su lado. Curiosamente, Tati ese día tomo el camino oscuro que no utilizaba habitualmente. Luego apareció asesinada.

Al poco tiempo fue detenido Norberto Hernán Céspedes (19), quien fue hallado ahorcado en su celda de la Unidad Regional de Puerto Iguazú, un día antes de declarar. En la instrucción del supuesto suicidio hay datos objetivos que muestran que el chico no se quitó la vida sino que lo mataron. Para el abogado de la familia de la víctima, a Céspedes lo asesinaron a golpes o alguien poderoso lo mandó a matar.

Tati habría sido llevada a una fiesta donde la mataron.

Tati habría sido llevada a una fiesta donde la mataron.

Según el abogado Juan Carlos Andrade, hay una línea de investigación que apunta que la joven estuvo en el cumpleaños del hijo de un poderoso político de la región la noche en que fue asesinada.

«Hay una versión que involucra a gente con poder político y económico. Lo que el pueblo dice es que esa noche cumplía años el hijo de un político importante, que paga por tener sexo violento con chicas jovencitas y vírgenes. Dicen que Tati estuvo ahí y se pasaron de rosca con ella», afirmó el abogado representante de la familia Piñeiro.

El letrado, que fue amenazado varias veces, apunta como responsable al joven Fabián Gruber, hijo del diputado provincial por el Frente Renovador Gilberto “Pato” Gruber, ex intendente de Puerto Esperanza.

La versión apunta a que el joven Céspedes habría recibido dinero para que llevara a Tati a la fiesta del poder, cuando los participantes abusaron de ella y la mataron.

La gran duda del caso surge a partir de la muerte del único detenido y acusado, compañero de la joven asesinada. La hermana Marta Peloni, y la familia del joven apuntan también al poder. Dicen que Céspedes fue un perejil utilizado para cerrar rápidamente el expediente. Que además el propio sospechoso era el testigo clave en la causa de Tati.

Diego Céspedes, padre de la víctima, dice que en realidad se trata de dos homicidios.  A un año de la muerte de su hijo, reclama justicia. “Recién estuvimos en la celda donde lo mataron a mi hijo. Estamos convencidos en un cien por ciento que a Hernán lo mató la policía de  Puerto Iguazú, para cubrir al hijo del poder. Mi hijo le contó a su mamáa que vio una camioneta la noche del crimen y le dijeron que si contaba algo lo mataban. Ese fue el último relato de mi hijo el día que lo mataron”.

La cárcel donde perdió la vida violentamente estaba a cargo del comisario Carlos Ojeda, actualmente detenido por tener vínculos con narcos y delincuentes. Está acusado de facilitar a delincuentes la concreción de delitos, como robos y la venta de estupefacientes, entre otros. Lo que queda claro, es que las dos muertes están relacionadas entre sí. Hoy el comisario detenido, es la llave para ambos homicidios, así lo aseguran fuentes  del juzgado de Instrucción N° 3 de Puerto Iguazú, a cargo del juez Juan Pablo Fernández Rizzi, quien libró la orden de detención al policía.

 


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