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Cocaína liquida: un fenómeno en expansión

Por Ignacio Ramirez- El trafico de estupefacientes muta año a año para evadir los controles y los cambios en políticas de seguridad nacional. Las fuerzas de seguridad alertan una nueva modalidad para traficar clorhidrato de cocaína, con una particularidad nueva: ahora no es tan fácil detectarla para los procedimientos normales. La cocaína líquida es la nueva forma de trasladar el polvo blanco. Policías y médicos especialistas en narcotráfico coinciden en que es posible ingerir y trasladar mayor cantidad de droga en látex que en cápsulas, pero también, exponencialmente mayor el riesgo de morir si la envoltura se fisura o explota. Arriesgan, además, que las organizaciones criminales adoptan esta nueva forma de traficar en Argentina y Bolivia porque resulta casi imperceptible su detección en scaners y en rayos X.

 

“Es una metodología conocida hace años en Bolivia, Argentina y demás países sudamericanos; siendo esporádicamente un método utilizado en ropas de vestir, vinos y productos de perfumería, entre otros”, indica el Comisario General (R) Norberto López Camelo, ex superintendente de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de la policía provincial de Buenos Aires.

 

La droga liquida es muy fácil de fusionar, extremadamente soluble y recuperable a su estado natural de polvo, aunque en el proceso se pierde un diez por ciento de cocaína. “Desde el año 2013 se ha notado una mayor frecuencia en el uso de esta modalidad, un mayor grado de sofisticación para eludir controles y evitar incautaciones, y queda claro que las inversiones siguen presentes en las organizaciones del narcotráfico para garantizar el negocio”, agrega Camelo.

 

Los últimos dos grandes procedimientos fueron realizados por la Gendarmería Nacional: se incautaron 65,620 litros de cocaína en estado líquido, y tres personas de nacionalidad paraguaya fueron detenidas en la provincia de Formosa, en un transporte público de pasajeros que seguía el recorrido Clorinda (Formosa)-Resistencia (Chaco).

 

La requisa determinó que en la bodega del colectivo había dos cajas de cartón que llamaban la atención debido a su peso. Ahí fueron halladas 1900 ampollas y 5.612 frascos de vidrios de pequeñas dimensiones, con cocaína de alta densidad.

 

Por otro lado, el 16 de febrero se secuestraron 599 kilos y 700 gramos de cocaína en estado líquido, que eran transportados en el tanque de combustible de un camión que llevaba sustancias peligrosas, procedente de Bolivia y en viaje hacia Chile. Efectivos del Escuadrón 61 “Salvador Mazza” de la Gendarmería tenían el dato de que un vehículo ingresaría al país trasladando estupefacientes: uno de los tanques de combustible del camión estaba desconectado y tenía signos de haber sido manipulado dado que tenía soldaduras irregulares en su superficie.


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