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Cómo funciona la industria de los caranchos

Por Gabriel Iezzi*

Cuando decidí escribir esta columna, lo primero que me vino a la memoria, sin duda es la gráfica película del director Pablo Trapero y sus historias de cómo actúan los denonimados “caranchos”, con el debido respeto que dichas aves me generan.
Desde el año 1989 que desde nuestra firma de abogados venimos trabajando para el mercado de seguros y reaseguros y desde entonces observamos exponencialmente un alto crecimiento de organizaciones que de modos diferentes (médicos, camilleros, ambulancieros, policías, cocherías,  pseudo abogados bajo el amparo de “supuestas ” organizaciones de ayuda) se presentan a las víctimas o a sus familiares en el hospital mismo y “ofrecen ” sus servicios prometiéndoles “una buena cantidad de dinero” a cambio del hecho, en otros “invitándolos” a formar parte de un fraude al seguro.
Y ahí aparece el ” abogado” vinculado a estas estructuras, el cual mediante el otorgamiento de poderes con facultades para cobrar o bien “comprando” el crédito del asunto en una suma irrisoria, inician el reclamo del caso.
Ahora bien, varias situaciones se presentan aquí. En primer lugar, luego de la negociación con la aseguradora del chofer del auto presuntamente involucrado, el letrado apoderado solicita se le extiendan dos cheques a su nombre, uno por el capital conciliado y otro por los honorarios. Cuando estos se efectivizan el que se exhibe al cliente es el de honorarios, haciéndolo pasar como el del capital, ya que es una cifra que ronda el 15% del monto arreglado y del mismo le descuentan entre un 35 a 40 % del mismo, habiéndose quedado por otro lado con el monto total del capital.

Otra opción , como ya dijimos es haber “comprado el caso ” en una suma insignificante, conforme la gravedad del evento y luego “quedarse” con el total de su indemnización. Ante estas situaciones es interesante destacar que la víctima debe someterse a un examen médico pericial por parte del profesional de la compañía de seguros a fin de dictaminar en orden a su incapacidad.

En todos estos casos, muchos de los cuales abarcan a personas de escasos recursos, les ofrecen abonarles sus gastos medicos, traslados y ahí viene la firma del poder.

En los últimos años esta “modalidad indebida de captación de clientes “se ha extendido a las ART y los accidentes de trabajo per ellas cubiertos.
Recuerdo el año pasado, el desmantelamiento por parte de la DDI de San Isidro, de una banda comandada por un abogado y dos cómplices que “fraguaban” accidentes para iniciar así juicios contras las aseguradoras.Este grupo delictivo tenía entre otros “recursos” un móvil propio para trasladar a las victimas hasta los hospitales más cercanas y así tener “documentado” el ingreso, a los fines de los posteriores reclamos.
“Caranchos, bolseros, mayoristas, aves negras”, son denominaciones que abarcan a los abogados y demás integrantes de su estructura que al tomar conocimiento de los hechos de tránsito con lesionados o fallecidos “entra en accion” para su captación, prometiéndoles logros imposibles de cumplir.

Un consejo profesional: la impaciencia aquí es el peor enemigo, recomiendo no apurarse en la elección del letrado que tome la causa, hasta encontrar el que le genere la debida confianza ,no firmar un poder judicial y extrajudicial con amplias facultades, sino reservarse para si la de “cobrar y percibir”.

Los distintos colegios de abogados de nuestro país tienen iniciadas una importante cantidad de sumarios por “captación ilegítima de clientes”, contra un importante número de colegas conocidos por los que actuamos en el medio.

*Abogado.


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