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Falleció Carlo Benetton, señor feudal de las tierras patagónicas donde murió Santiago Maldonado

Era uno de los cuatro hermanos creadores del imperio. En Chubut tienen un millón de hectáreas y allí comenzó el conflicto con los mapuches que terminó con la muerte del joven.

Carlo Benetton tenía 74 años.

Carlo Benetton tenía 74 años.

Carlo Benetton, uno de los fundadores del gigante grupo económico italiano que desde el mundo de la moda se expandió a otras actividades y latitudes, murió este martes en su residencia de Treviso, informó la compañía. Los medios locales, que en general reprodujeron un cable de la agencia francesa AFP, lo describieron como un empresario exitoso víctima de una fatal enfermedad.

Apenas mencionaron, como al pasar, que además era dueño de tierras en la Patagonia argentina. No es un dato menor. El Benetton fallecido, al igual que sus hermanos era uno de los accionistas de la Compañía de Tierras Sud Argentina S.A., que explota miles de hectáreas dedicadas a la cría de ovejas, bovinos, forestación y minería en las provincias del sur argentino. Algunos cálculos dicen que la extensión alcanza al millón de hectáreas.

En las aguas del río que corre por una fracción que la comunidad mapuche de Cushamen, en la provincia de Chubut, le arrebató al imperio Benetton, murió el año pasado el joven tatuador Santiago Maldonado, quien se había afincado una temporada en El Bolsón, una de las ciudades más cercanas al territorio recuperado.

Los Benetton son en la Patagonia argentina tan poderosos como los mismos gobernadores y los intendentes de la región prefieren evitar los conflictos. Es más en general son muy colaboradores con el grupo, por el poderío económico que detentan y porque además generan trabajo en una zona donde falta.

Tres avisos fúnebres publicados hoy en el diario La Nación -una sección que suele entregar datos tan valiosos como éste- consignan la muerte de Carlo Benetton y piden una oración en su memoria, como se estila en estos casos. Uno de los avisos es en nombre del directorio, administradores y personal de Tierras del Sud, otra con la misma fórmula de Ganadera Cóndor S.A y el tercero firmado por Diego Eduardo Perazzo, quien dice que “trabajó con gran placer durante 27 años”, con el empresario fallecido.

Perazzo es vicepresidente de Tierra del Sud y director ejecutivo de la misma compañía. También es fundador de una compañía minera creada por los Benetton con la intención de buscar minerales valiosos en la región. En una nota del años 2000, Perazzo dijo al mismo diario La Nación que “hoy pasan por mi mesa de trabajo, y también por mis sentimientos, miles y miles de hectáreas que van desde la fértil pampa húmeda a la casi desértica Patagonia.”

Santiago Maldonado se sumó a la lucha de la comunidad mapuche de Cushamen contra el emporio Benetton. La colaboración de la empresa con la policía de la provincia de Chubut en la represión de los mapuches fue denunciado por militantes y miembros de la comunidad. El conflicto viene de años y la muerte de Santiago, fue uno de los puntos más altos y trágicos de esa pelea.

En terrenos de los Benetton hay instalada una comisaría provincial y una escuela. Sus campos flanquean la ruta que va desde Esquel hasta cerca de El Bolsón por decenas y decenas de kilómetros. Cuando la Gendarmería persiguió a los mapuches en agosto del año pasado, después del corte de la carretera, Santiago terminó en las aguas del río Chubut.

Después de varios rastrillajes sin resultados positivos en el río, el cuerpo de Santiago Maldonado fue encontrado apenas unos días antes de las elecciones de octubre del año último, en la mitad del mandato del presidente Macri, cuando se jugaba el futuro de su Gobierno. El jefe de gabinete de Patricia Bullrich, Pablo Nocetti, había estado días antes de la desaparición y muerte de Santiago, coordinando la represión a los mapuches con jefes de las policías provinciales y de la Gendarmería.

Son los Benetton, o su compañía Tierras del Sud, la que controla todo lo que pasa en esa enorme región. La familia de Santiago nunca creyó la historia de la aparición “casual” del cuerpo en una fecha tan oportuna para el Gobierno. Si Carlo Benetton supo lo que pasó en sus campos nunca lo dijo en forma pública. Si hubo un secreto, se lo llevó a su tumba.


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