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Quién es la jueza Elena Liberatori, que frenó el aumento en el subte

La magistrada ordenó frenar el aumento del subte. Sus antecedentes con fallos que ordenaron medidas al gobierno cuando Macri era el alcalde de la ciudad de Buenos Aires.

La jueza Liberatori falló contra el aumento.

La jueza Liberatori falló contra el aumento.

“No se trata de oportunismo judicial, yo no he hecho más que escuchar las objeciones, que han quedado plasmadas en un informe final integral de un organismo de rasgo constitucional”, dijo la juez Elena Liberatori al explicar su fallo que frenó el aumento en la tarifa del subte.

De esta manera ordenó que se frene el incremento de un 67% dispuesto por el gobierno de la ciudad que llevaba la tarifa de 4,50 pesos a 7,50. La jueza hizo lugar a tres amparos presentados en contra del incremento tarifarios.

“Da la impresión de que las autoridades no escuchan a nadie, ni a las auditorías actuales, ni a las pasadas”, comentó la magistrada en declaraciones al diario Página 12.

La jueza Liberatori es una vieja conocida del gobierno de la ciudad, sobre todo durante la gestión de Mauricio Macri, a quien le dio varios dolores de cabeza.

Hace tres años, ordenó al entonces jefes de gobierno, Mauricio Macri, a proveer de agua potable y de electricidad a un sector de la Villa 31 conocido como “barrio San Martín”.

El amparo, presentado por la agrupación social Los Invisibles junto con la defensora Cecilia González de los Santos, apuntaba a la negativa del gobierno a brindar los servicios básicos de agua, electricidad, iluminación, cloacas, cobertura de las ambulancias y recolección de residuos, y cayó en el juzgado de Liberatori.

“Aquí está en juego el derecho a la vida, a la salud y esos derechos cuentan con la protección que les asigna la Constitución Nacional y la Constitución porteña”, anotó la jueza en su fallo.

No fue la primera vez que la jueza Liberatori puso a trabajar al gobierno de Macri, quien llegó a decir de ella que le colocaba “palos en la rueda”. La titular del Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario número 4 de la Ciudad de Buenos Aires ya se trenzó con el entonces jefe de gobierno cuando limitó la utilización de la línea 0800 que el Ministerio de Educación porteño había dado a conocer para denunciar irregularidades en las escuelas.

Además, Liberatori ordenó la inmediata reincorporación de un grupo de docentes de la escuela 3 de Monte Castro, suspendidos por realizar una parodia del régimen macrista. Y, en el año 2010, participó en el conflicto del Parque Indoamericano cuando pidió -ante una presentación realizada por el Padre Pepe, Nora Cortiñas y los legisladores porteños Rocío Sánchez Andía y Facundo Di Filippo- la presencia del Estado para preservar la integridad física de las personas del lugar, la inmediata ayuda sanitaria y la convocatoria urgente, desde el gobierno, a una mesa de diálogo.

“Lo que hizo aquella vez no fue raro: ella siempre está muy predispuesta a armar mesas de diálogo”, dice un miembro de la Legislatura de la Ciudad que la conoce bien y que la describe como una mujer “serena y firme”. Es que Liberatori aparece en el mapa judicial porteño como una jueza de principios: “Tiene una posición jurídica consolidada con respecto a la que siempre ha sido coherente”, opina uno de sus colegas.

Liberatori le marcó el terreno a todos los jefes de gobierno.

Liberatori les marcó el terreno a todos los jefes de gobierno.

Tal vez por eso las causas relacionadas con la vivienda en la Ciudad sean uno de sus asuntos preferidos: además del Parque Indoamericano, Liberatori actuó en la villa 21-24, en la de Chacarita, en Retiro. Y fue la jueza que ordenó la urbanización de la villa Rodrigo Bueno, en el sur de la Ciudad. “Es muy cercana a estos temas. Camina los barrios, saluda a los vecinos y sigue la evolución de las obras de cerca”, dice un legislador porteño ante CyR.

A esta jueza, que se crió entre Belgrano y San Isidro, que se recibió en 1974 en la Universidad de Buenos Aires, que militó en el radicalismo durante la campaña presidencial de Raúl Alfonsín, que está divorciada y no tiene hijos, pero que adorna su juzgado con las fotos de los niños que fueron adoptados o concebidos gracias a sus cautelares, parece impulsarla todavía el mismo motor que la llevó a formar una agrupación con otros seis colegas autoconvocados en los días de su ingreso a la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires para luchar por los derechos de los más desvalidos. Entre ellos se contaban también los jueces Andrés Gallardo, Patricia López Vergara y Vicente Cataldo. Juntos marcharon por los piqueteros asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y aunque hoy ya no lo hacen, los lazos de afecto perduran.

Hoy la jueza Liberatori no pretende tener un perfil político tan explícito: “Es más medida que otros jueces, que usan el fuero para hacer política”, asegura un legislador porteño. Liberatori ya no se muestra como una opositora, pero enfrenta al gobierno desde sus fallos. Y así también lo ha hecho con los gobiernos de Fernando de la Rúa –a quien ordenó reintegrar a un empleado despedido- y de Aníbal Ibarra –para quien presentó ocho pedidos de juicio político-.

Pero quizás por su bajo perfil actual para otros no sea más que una “jueza tibia”. Un asesor de un legislador porteño, que la vio actuar en un conflicto de vivienda, recuerda la informalidad con la que Liberatori evaluaba una situación que incluía amenazas de muerte para los involucrados en un conflicto barrial: “¡Uy! Esto es muy, muy grave… ¡Yo no sé qué hacer con esto!”. “Parecía una vecina cualquiera”, dice el asesor, “pero después resolvió bien. Con ella, las cosas cuestan pero salen. Se nota que tiene ganas de solucionar las cosas”.