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Intereses en conflicto y conflictos de intereses, así en el cielo como en la tierra

Por Alejandro Bercovich*

Juan Pedro Irigoin y Horacio Knobel, presidente y jefe de Normas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) respectivamente, acaban de sumergirse en el pantano de funcionarios de la administración Cambiemos involucrados en conflictos de intereses por poner al Estado al servicio de empresas vinculadas al elenco oficial. En medio de una guerra cada vez menos fría entre los históricos ejecutivos de la compañía de aerotaxis del grupo Macri que ahora busca hacerse lugar en el cabotaje criollo con el sello de Avianca, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) denunció ayer ante el juez federal Sergio Torres que el organismo encargado de controlarlas aceptó sus solicitudes de rutas sin exigir los documentos que debía. Si bien el ministro Guillermo Dietrich congeló el otorgamiento de esas rutas por el escándalo que suscitó que la aerolínea sea conducida por antiguos empleados de la familia del Presidente, los pilotos destaparon algo más, que puede enterrar para siempre sus chances de volar en estos cielos: que la ANAC permitió que la licenciataria de Avianca pidiera pista en Argentina sin haber recibido antes las garantías necesarias por ley, y que las incluyó recién una semana después en el expediente fechado el 18 de noviembre pasado.
Una desprolijidad similar a la de un municipio que le extiende una licencia de conducir a alguien que no muestra su DNI.

Irigoin es hermano del actual presidente del Correo Argentino, Jorge, quien emergió a la luz pública el mes pasado, cuando la fiscal Gabriela Boquín denunció la condonación de la deuda concursal que acumuló allí el grupo Macri como concesionario entre 1997 y 2003. A diferencia de Jorge, CEO de aquel Correo privatizado, Juan Pedro no proviene del holding presidencial sino de una firma especializada en diálisis hospitalaria. Su inexperiencia en la gestión pública lo llevó al descuido de incluir en el expediente de Avian S.A dos certificaciones con fechas 24 y 25 de noviembre en un folio anterior al informe habilitante de Knobel, quien con llamativa celeridad estudió su solicitud del 18 de noviembre y dio su visto bueno tres días después.

Los pilotos de APLA denunciaron a Irigoin y a Knobel por “facilitar la tramitación fraudulenta de un expediente administrativo”. Y consignaron un detalle incómodo: la apoderada de Avian S.A. que firma la solicitud es Melisa Sinigaglia, abogada del estudio Romero, Zapiola, Clusellas & Sluga, fundado por el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Pablo Clusellas.

El factótum de Avianca, Germán Efromovich, aterrizará hoy en Buenos Aires para negociar con Dietrich una salida elegante al entuerto. No son días fáciles para el empresario boliviano de nacimiento y colombiano y brasileño por adopción, a quien su principal socio, Roberto Kriete, acaba de acusar ante la justicia neoyorquina de haber negociado en secreto con United Airlines un préstamo de 800 millones de dólares para saldar su deuda con un viejo conocido de la Argentina: el buitre Paul Singer, dueño del fondo Elliot Management. Que lo haya imputado aquí el fiscal Jorge Di Lello por una presunta asociación ilícita con miembros del Gobierno es un contratiempo menor para su negocio continental.

Efromovich tiene tan buenas razones para estar enojado como el Gobierno para procurar acallar esa ira. En los albores del año pasado inició gestiones para comprar Sol, Andes y hasta el 49% de Austral, pero el entonces jefe de MacAir, Carlos Colunga, lo convenció de que la suya era la mejor opción y que su acceso a la Casa Rosada le allanaría el camino para empezar a operar cuanto antes. Colunga terminó eyectado de la compañía el mes pasado, cuando el caso del Correo empezó a afectar la imagen presidencial. Quien sigue al frente de Avian S.A. es Sergio Mastropietro, socio de Luis Grande en Baires Fly, otra empresa de aerotaxis famosa por sus contratos con gobernadores para proveerles “aviones sanitarios” que más de una vez mandatarios provinciales radicales y peronistas utilizaron para viajes con sus familias.

Energizantes

Aún más floja de papeles que Avianca está FlyBondi, que anunció esta semana en Puerto Madero sus primeros vuelos regulares para el segundo semestre del año. La “low cost” con aire lunfardo, cuyos directivos también fueron imputados por sus múltiples vínculos societarios con el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, logró pasar (a diferencia de Avianca) el poco pudoroso filtro ético que se autoimpuso Dietrich al asignar las rutas. Anunció que ofrecerá vuelos desde el aeródromo militar de El Palomar, que utilizaron temporariamente Sol y Andes en medio de la urgencia por las refacciones del Aeroparque en 2010.

Para poder usarlo con dos docenas de aeronaves y en forma permanente, los socios de Quintana prometieron invertir 30 millones de dólares en una terminal civil y un acceso al ferrocarril San Martín, que podría traer aparejada una redituable valorización inmobiliaria en el municipio que administra Ramiro Tagliaferro, el ex de María Eugenia Vidal. Curioso: no hay norma alguna que habilite a un privado a realizar obras sin licitación ni autorización especial en instalaciones militares. Menos aún a pocos metros de un polvorín. ¿Le habrán prometido que esa inversión la hará el Estado?

En tierra, en tanto, también afloran los conflictos de intereses. La disparada de las acciones de empresas energéticas del año pasado fue el lógico corolario del descongelamiento de tarifas por el que tanto habían pugnado, pero la nueva oleada alcista de esos papeles este verano hizo sospechar a muchos en el mercado que Juanjo Aranguren pudo haberse pasado de generoso con el sector. El balance que acaba de hacer público Transener, el monopolio transportador de electricidad que comparten la estatal ENARSA y el prestidigitador bursátil Marcelo Mindlin, dueño de Pampa, arrojó por caso una sorprendente ganancia de 490 millones de pesos en el cuarto trimestre de 2016, luego de haber anotado una pérdida de 541 millones en los nueve meses previos. La distribuidora Gas Cuyana, controlada por el “otro yo” de Mauricio Macri, Nicky Caputo, registró ganancias por 136 millones de pesos, casi diez veces más de lo que había ganado en 2015.

Los ejemplos no se agotan allí. Autopistas del Sol, donde el grupo Macri conserva un 7% de las acciones casi dos décadas después de que el propio Presidente la dirigiera, informó a la Bolsa que en 2016 obtuvo una rentabilidad 287% superior a la de 2015. A los pocos días de que el Gobierno la autorizara a aumentar los peajes entre el 60 y el 100%, la concesionaria de la Panamericana y el Acceso Norte registró una ganancia de 291 millones de pesos. ¿Realmente necesitaba tamaño tarifazo?

A todo o nada

Recién vuelto al país tras dos meses y medio de gira entre vacaciones y negocios, Caputo retomó el contacto con su mejor amigo y con los funcionarios que lo ayudó a seleccionar para puestos clave desde su primera intendencia porteña. Si bien lo preocupa la sensible caída de la imagen del Gobierno como a toda el ala política que apadrina frente al tridente tecnócrata de Marcos Peña, Quintana y Gustavo Lopetegui, el ex Newman optó por no opinar sobre el conflicto docente, que el oficialismo vive como una guerra a todo o nada.

El ecuatoriano Jaime Durán Barba, atareado esta semana en Buenos Aires antes de partir nuevamente junto a su socio Santiago Nieto, aconsejó en cambio alzar la bandera blanca ante los maestros y concentrarse en atacar a Cristina Kirchner para terminar de instalar la polarización entre ella y Macri. En términos de capital político, argumentó, rendirse rápido es la única forma de acotar el daño del enfrentamiento con los docentes en una sociedad que apoya su reclamo salarial incluso aunque no comparta sus métodos.

Vidal logró imponerse al consultor y convenció a Macri de apostar todo a quebrar la huelga. Así jugó la carta del “premio por presentismo” para quienes no adhieran al paro y el adelanto a cuenta de su oferta, que no mejoró en absoluto. En el empresariado hay sensaciones encontradas: la mayoría apoya ideológicamente la embestida antisindical, pero desea a la vez que un desenlace rápido y relativamente favorable para los huelguistas reactive la maltrecha rueda del consumo.

Sin descuidar su base porteña, el Presidente apura en simultáneo la búsqueda de un candidato atractivo para competir por la senaduría bonaerense en una elección en la se juega mucho más que esa banca. Si finalmente se presenta Cristina, lo cual en su entorno dan por hecho, será casi un plebiscito. Su primo Jorge, acusado de “delincuente” por la mismísima Elisa Carrió, no sería la mejor carta para encabezar una campaña que Durán Barba recomendó enfocar en la corrupción del pasado reciente que todavía asquea al electorado. A Carlos Regazzoni, a quien animó a “caminar la provincia” al despedirlo del PAMI a instancias de Lopetegui y Quintana, no le da la estatura más que para hacer bulto en la lista. Y Carrió, para bien de la salud cardíaca de Macri pero en desmedro de sus chances electorales, hay una sola.

Fuente: BAE.


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