| Investigación

Piden que vaya a juicio una organización que hacía facturas truchas y lideraba un piloto de TC

El acusado por la fiscalía es Ariel Balmaceda. La banda tenía sede en San Luis.

El fiscal federal de San Luis, Cristian Rachid, pidió enviar a juicio a 25 personas por integrar una organización que generó facturas truchas desde esa provincia hacia otras ocho a un total de 2700 contribuyentes para evadir impuestos.

El perjuicio se estima que supera los mil millones de pesos y la asociación ilícita fiscal, como la calificó el representante del Ministerio Público Fiscal, supuestamente la encabezó el piloto de TC Ariel Balmaceda.

La investigación incluyó la realización de más de 50 allanamientos en todas las jurisdicciones involucradas, con el auxilio en todos los casos de la AFIP-DGI, que también interviene en el caso como querellante.

Resta ahora que se corra vista a las defensas del requerimiento de elevación a juicio presentado el viernes, luego de lo cual el juez interviniente deberá resolver.

Jefe de la banda

La conducta del piloto se calificó en esta etapa del proceso como jefe y organizador “de una organización o asociación compuesta por tres o más personas habitualmente destinada a cometer, colaborar y coadyuvar a sendos delitos de evasión tributaria”, en tanto que a los restantes acusados se los consideró como miembros.

El fiscal Rachid concluyó que se pudo establecer la existencia “de una verdadera organización delictiva” que se dedicó “a la generación y comercialización de facturas apócrifas -que documentaban operaciones inexistentes-, a su vez destinadas a favorecer la evasión de impuestos”.

Para ello, la usina principal “habitualmente confeccionaba facturas, remitos, recibos y demás documentación de índole contable-impositiva, la cual luego comercializaba a gran escala, por lo que se hallaba destinada a cometer, colaborar y coadyuvar en la evasión de impuestos”.

La escala de la estructura ilegal queda expuesta si se tiene en cuenta que se detectaron 65 usinas; 2779 usuarios de comprobantes espurios y otras usinas que actuaron también como receptoras de comprobantes apócrifos.

En todo el país

En esa línea agregó que la organización “extendió sus ‘productos’ por distintas provincias del país, coadyuvando y facilitando a través de su actuación habitual y sostenida en el tiempo, evasiones tributarias multimillonarias”.

Entre los servicios brindados se contaban la generación e inscripción de contribuyentes apócrifos -sociedades fantasmas o personas físicas insolventes que no desarrollaban las actividades gravadas falsamente declaradas-, a cuyo nombre se emitía la documentación impositiva falsa luego comercializada.