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Jorge Brito, Raúl Moneta y la historia secreta de la compra de la imprenta Ciccone

El banquero muerto en Salta había sido procesado por el juez Ariel Lijo.

Moneta y Brito: bancos y negocios.

Por Rafael Saralegui

La muerte del banquero Jorge Brito en Salta trae el recuerdo de su amistad con otro hombre de negocios como él que creció al amparo del menemismo: Raúl Moneta.

Brito y Moneta tenían una relación fraternal, de hermanos de la vida como dice Macri respecto de Nicky Caputo, tras haber generado fortunas en los años 90, durante el festival de privatizaciones.

Y ese vínculo se extendía al mundo financiero y empresarial, donde se daban una mano cuando había que arrancar un emprendimiento que no era muy transparente.

O que requería de alguna clase de ocultamiento para que quien apareciera al frente del negocio no fuera exactamente la cara más visible.

Lo recuerdan las notas publicadas en las últimas horas: Brito comenzó a crecer como banquero con las privatizaciones de los bancas provinciales.

Así se alzó con los bancos de Misiones, gracias a Ramón Puerta, y de Salta, gracias al actual senador Juan Carlos Romero, compañero de fórmula de Menem en 2003.

Privatizaciones

También creció durante el gobierno de la Alianza gracias a los vínculos con dirigentes del radicalismo que también fueron funcionarios del Macro.

Moneta, quien murió en 2019, también creció en forma exponencial durante el menemismo y luego extendió su negocio a los medios de comunicación.

En los años 90 Moneta, que era entonces dueño del Banco República, se quedó con el privatizado Banco de Mendoza, que luego llevó a la quiebra, lo que derivó en una causa penal.

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Moneta y Brito aparecieron vinculados a la venta de la imprenta Ciccone, por la cual terminó condenado el ex vicepresidente Amado Boudou, a quien los jueces consideraron como el verdadero comprador, pese a la falta de evidencias, salvo la palabra del arrepentido Alejandro Vandenbroele.

Moneta se presentó en su momento en la Justicia para sostener que él fue quien financió la compra de la imprenta y solventó la operación que llevó adelante Vandenbroele, como presidente de The Old Found.

Y reclamó que el Estado lo indemnizara cuando se resolvió la estatización de la imprenta que tenía capacidad de imprimir billetes.

El gaucho Moneta

Boudou siempre negó que Vandenbroele fuera su testaferro como dijeron los fiscales y cuando prestó declaración indagatoria sostuvo que el dueño de The Old Found era Moneta.

“Esta empresa es del señor Moneta, le dicen el gaucho Moneta”, declaró Boudou durante el juicio oral a fines de 2017, en referencia al amor por los caballos del ex banquero.

Moneta era dueño de una lujosa estancia en Luján, de más de 3000 hectáreas, donde tenía una escuadra de jinetes montados en caballos criollos que ofrecían espectáculos a los visitantes ilustres.

Sin embargo, otra versión sostiene que el verdadero financista de la compra de Ciccone fue el fallecido Jorge Brito, quien no podía aparecer en escena.

Por esos vínculos fraternales que se mencionaron al comienzo, fue Moneta quien supuestamente puso el nombre, aunque Brito habría puesto la plata.

Le pagó Brito

Cuando Vandenbroele declaró en el juicio oral “relató que colaboradores de Brito como su abogado de máxima confianza, Francisco Sguera, le pagaron su defensa legal e incluso una manutención mensual a cambio de su silencio, lo que para el fiscal Di Lello podría configurar una “obstrucción de Justicia””, recordó el periodista Hugo Alconada Mon.

En la causa conocida como Ciccone Dos, el juez federal Ariel Lijo procesó en diciembre de 2018 a Jorge Brito al considerar que él y Moneta fueron quienes pusieron el dinero para la compra de Ciccone.

Lijo consideró que Brito se hizo cargo del manejo de la imprenta a través de dos hombres de su confianza: el mencionado Sguera y Máximo Lanusse, ex directivo del Banco Macro.

“Moneta contribuyó a la maniobra inyectando fondos, y Brito intervino en el gerenciamiento de Ciccone Calcográfica (CVS), incorporando a Lanusse y Sguera a su administración para que aseguren los negocios y sus intereses en la empresa de Boudou”, sostuvo entonces el juez.

Un año más tarde, a fines de 2019, la Cámara Federal, revocó el procesamiento del banquero y de sus hombres de confianza.

“Se pudo acreditar que los fondos provenían de Raúl Moneta pero no que Jorge Brito hubiera otorgado dinero ni para el levantamiento de la quiebra ni para financiar el giro posterior de Ciccone Calcográfica”, dijeron los camaristas.