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Fabián Tablado, que mató a su novia de 113 puñaladas, condenado por maltratos y amenazas a su esposa

Por Rodolfo Palacios.

“Cambié, soy un hombre nuevo. Nunca más voy a maltratar a una mujer. Estoy muy arrepentido pro el daño irreparable que causé. Sólo pienso ofrecer amor”. Esas son las palabras que pronunció Fabián Tablado hace poco más de un año en una charla telefónica con CyR. Por entonces, el hombre que el  27 de mayo de 1996 mató de 113 puñaladas a Carolina Aló estaba detenido en la cárcel de Florencio Varela y gozaba de salidas transitorias.

La Justicia Contravencional de San Isidro condenó a Tablado, de 37 años, en un juicio abreviado a dos años y medio de prisión por amenazas y maltratos psicológicos. Según se probó, Tablado amenazó de muerte a su ex mujer Roxana López, una maestra con la que tuvo mellizos, y a su suegra. Esa condena se suma a los 24 años que cumple por haber matado a su novia Carolina Aló.

Tablado recibió una nueva condena en un juicio abreviado.

Tablado recibió una nueva condena en un juicio abreviado.

Roxana, una vecina que tenía 12 años cuando ocurrió el crimen, comenzó a visitarlo en la cárcel hace ocho años. Se pusieron de novios, se casaron en la cárcel y tuvieron hijos. Pero se separaron porque Tablado la maltrataba. “Todo esto es mentira, quieren hundirme”, dijo Tablado a CyR. Ahora está detenido en Baradero, pero por la nueva condena podría ser trasladado a un régimen cerrado.

En Facebook se crearon dos grupos antagónicos. Uno se llama “No a la libertad de Fabián Tablado”, que tiene 750 seguidores. El otro, “Sí a la libertad de Fabián Tablado”, es seguido por 12 personas.

En los dos encuentros que Tablado tuvo hace tres años con CyR, se mostró tranquilo, gentil y con ganas de hablar. Dijo que estaba ilusionado con formar una familia y admitió que tenía admiradoras que le escribían cartas y le pedían visitarlo. Cuando anunció su polémica boda con Roxana dijo que le gustaría darle la nota exclusiva a Susana Giménez, como si fuera una celebridad. Tablado perdía la calma cuando se le preguntaba por Carolina Aló: se ponía colorado, tartamudeaba, bajaba la vista. Se transformaba: era otro.

“Este miserable no cambia. Ya amenazó a mucha gente, a su pareja, a otra novia que tuvo, a su suegra, a mí también me dijo que me iba a matar. Con lo que le hizo a mi hija debería haber sido condenado a perpetua. Lo dije varias veces. Está por salir libre. ¿Van a esperar a que vuelva a matar?”, dijo Edgardo Aló, padre de Carolina.

“Todo esto fue armado por Aló. Quiere verme muerto. Me hace la vida imposible. Yo estoy cumpliendo la condena. Él quiere que cumpla una condena social y moral. Lo único que le importó en su momento fue sacarle dinero a mi padre con el juicio civil. Yo no lo amenacé. Es al revés”, se defendió Tablado.

“Estoy pagando mi pena y no me pueden privar de enamorarme. Mi mujer me ama y sueño con estar con ella toda la vida”, había dicho Tablado hace cinco años. Comn Roxana se casó el 24 de septiembre de 2007: él hizo la torta y la ceremonia tuvo 50 invitados.

Para el psiquiatra forense Miguel Maldonado, los femicidas suelen reincidir. “Es difícil que cambien sus conductas. No se puede pronosticar si van a volver a matar, pero está claro que no pueden vivir sin sentirse superiores a la mujer, sin someterlas a su poder. Gozan con el maltrato físico o psicológico”, le dijo a CyR.

Los peritos que lo analizaron concluyeron que “Tablado tiene una personalidad estructurada de modo psicopático, con una débil internalización de los límites, con rasgos narcisistas, egocéntricos, sobrevaloración de sí mismo y manipulación del otro”.

El caso Tablado es estudiado por psiquiatras y psicólogos que analizan una parafilia particular: la enclitofilia, el término empleado por Edmon Loccard para definir a las mujeres que se enamoran de los asesinos. Después de matar, Tablado se casó. Al separarse, se puso de novio con otra mujer. “A ese pibe le llegaban las cartas de amor en carretilla”, dijo una vez Carlos Eduardo Robledo Puch, el ángel de la muerte que mató a once personas en 1972.


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