| El cuento de la niñera

Cuando Facebook se convierte en una trampa peligrosa

Una mujer pactó una entrevista laboral a través de un grupo cerrado de Facebook. Al llegar al lugar, fue encerrada por un hombre que la ató, amordazó y violó. En un descuido del atacante, escapó desnuda.

facebook  violaciónHola. Soy Sergio Ramírez . Ví que está buscando trabajo de niñera en el grupo “Busco Laburo”, de ahí saqué tu contacto, disculpame el atrevimiento. Tengo para ofrecerte, si querés, cuidar a mi hijo y ayudarme con las tareas de limpieza. Si estas interezada, podemos concretar una entrevista en mi casa, queda en el barrio Santa Brigida, en Moreno. Saludos.

Una nueva notificación en el Facebook iluminó la cara de María: alguien le estaba ofreciendo trabajo. Ella tiene 19 y una hija de dos años que está criando sola y la ilusión de contar con un ingreso fijo, la hizo olvidarse que muchas veces, como dice el viejo dicho, las apariencias engañan.

Sin pensarlo mucho, ese mismo viernes contestó que sí y virtualmente concretó una entrevista. El hasta ahora muy amable patrón le propuso ir a buscarla a la parada del colectivo con la excusa caballerosa del cuidado a perderse en un barrio desconocido. Con algunos nervios en la panza, el propio cansancio de los lunes y 30 grados de calor, María, identifica las calles y descubre que es momento de bajarse.

Toca el timbre, achina los ojos antes de que se abran las puertas para mirar a través del vidrio sucio del colectivo y se encuentra con los ojos de Sergio. Tal como habían acordado, él estaba allí, esperándola. Caminaron juntos por varias calles de tierra para llegar finalmente al hogar donde ella trabajaría si todo iba bien.

Una casa precaria, en plena construccion, en el barrio Santa Brígida, partido de Moreno. Entraron. El niño a cuidar no estaba. Sin motivo aparente María descubre que Sergio se había puesto muy nervioso. Su instinto no le falló, pero era demasiado tarde.

Cuando intentó irse, con excusa de que su hija tenía fiebre, un cuchillo se interpuso en su cuello y fue sometida a todo tipo de vejaciones sexuales. Le ató las muñecas en la espalda. Le puso cinta en toda la cabeza, incluso en los ojos y la nariz.

Ella intentó defenderse con sus uñas y algo de fuerza pero no pudo. Sergio le contaba en plena lucha y con tono lascivo todas las cosas que le iba a hacer. La amenazó con el cuchillo frío sobre la piel desnuda y le repitió hasta el cansancio “si te movés te voy a matar ”. María sólo pensaba en cómo los medios iban a reflejar la noticia de su intempestiva muerte. Se imaginó envuelta en una bolsa negra en la primera plana de los diarios del martes.

Sintió que ya no podía respirar más. Se acordó de su hija. Volvió a juntar fuerzas. Se sacó la cinta de la nariz, los ojos y la boca. Se las arrancó con las uñas ya rotas y con posibles restos de ADN de su violador, y con el ruido tan característico de la cinta arrancada, llegó otra vez la esperanza de escapar de esas cuatro paredes de ladrillos que la tenían cautiva hacía más de cuatro horas.

Nadie podría rescatarla porque ni siquiera ella sabía donde estaba. Con el cuerpo sucio y desnudo corrió hasta el pasillo. Sergio otra vez. La agarró de los pelos. La tiró al piso y la pateó. Entre gritos y golpes llegaron familiares de él. La socorrieron. La contuvieron. La vistieron. Se compadecieron mutuamente. La acompañaron a hacer la denuncia.

Pero el hombre escapó. Sergio Gustavo Ramirez, de 35 años, fue detenido tres días después del hecho. Se negó a declarar. Algunas fuentes off the récord cuentan que lo escucharon decir que hizo un pacto con el diablo y que “se mandó una cagada”. Pero estos dichos, se sabe, carecen de toda validez judicial.

El acusado

El acusado

No está demás decir que en esos tres días que estuvo prófugo, Sergio aprovechó para borrar todo tipo de rastros en las redes y darse de baja en Facebook. Esta foto publicada aquí, demuestra que su cuenta ya no existe (FOTO FACEBOOK GRUPO).

La causa cayó en el juzgado de fiscal Leandro Ventricelli, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 1 de Moreno, quien declaró que el detenido no tiene antecedentes penales y que trabajaba haciendo changas y juntando cartones. Dijo también que ya pidió a la Justicia de Garantías la detención del acusado por el delito de “abuso sexual agravado.”

Por otro lado, el fiscal Horacio Azzolin, de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) de la Procuración General de la Nación, explicó: “Cada vez hay más delitos de este tipo. Facebook, al igual que el resto de las redes sociales, multiplica las posibilidades de que la gente consiga trabajo genuino, pero también se convierte en un portal que habilita a personas con mala intención para atraer a sus víctimas fácilmente sin exponerse demasiado”.

Además, recomendó concretar este tipo de reuniones en un lugar público, tener cuidado con los contactos anónimos y pedir siempre algún tipo de referencia. Ante tanto revuelo generado por la mediatización del caso y quebrada por las lágrimas y la vergüenza, la madre del acusado, de espaldas ante las cámaras de televisión pidió disculpas a María y a toda su familia.

Dijo que “jamás notó nada raro en él y que nunca pensó que su hijo podía ser un animal”. Con el diario del día después, queda de manifiesto que nadie conoce a nadie y solo resta pensar que en casos así, la desconfianza, aparentemente será más segura que la suerte. María tiene miedo. María llora varias horas al día. María no duerme. María no es María, es sólo el nombre de fantasía que prefirió dar y tal vez, una forma de sentir que ese calvario no lo vivió ella.


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