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Coronel Suárez: Estafanía Heit lee la Biblia en prisión antes de declarar

Por Rodolfo Palacios.

En la pequeña celda de la comisaría de Tornquist no tiene televisión ni radio. Es por eso que Estefanía Heit lee varias horas por día. A su abogado Claudio Lofvall le pidió que le imprimiera el salmo Zacarías 11. Uno de los versículos habla de la traición y del precio de un esclavo. Cuando deja de leer la Biblia, la periodista de Coronel Suárez –acusada con su marido Jesús Olivera de secuestrar y abusar de una mujer- lee fragmentos de las 37 fojas del relato escalofriante de Sonia Molina, la víctima.

El lunes por la noche, Molina dio una entrevista a Telenoche y relató el calvario que vivió durante los tres meses que la mantuvieron en cautiverio. “Dentro de la casa, Estefanía era igual de culpable que Olivera: planificaban ambos lo que iban a hacer. Hacían un juego psicológico conmigo. Me pegaban y me decían por qué me golpeaba sola. Todos los días lo mismo. Después iba y cumplía su rol como periodista”, contó. Con sus palabras, Molina reafirmó lo que había declarado ante la Justicia: que Heit no fue víctima de Olivera, sino su cómplice.

Molina dijo que la periodista era cómplice de su marido.

La ex periodista del canal 4 de Coronel Suárez está imputado como partícipe primario de abuso sexual, privación ilegal de la libertad con fines coartivos agravada por las lesiones, estafas reiteradas, y tentativa de homicidio. A Olivera, la fiscal de Delitos Sexuales de Bahía Blanca, María Marta Corrado, lo imputó por abuso sexual con acceso carnal reiterado triplemente agravado por el concurso de dos personas, por el grave daño a la salud física y por acreditarse como ministro de un culto no reconocido. Los dos tienen una pena máxima de 50 años.

“El testimonio que Molina brindó a la televisión no me pareció creíble. Entiendo su dolor, pero en principio destaco una gran contradicción. En su primera declaración ella dijo que Heit no le creía cuando ella le decía que Olivera le pegaba y la violaba. Es decir, de algún modo la había desvinculado. Pero ahora dice que Heit consentía esos abusos”, dijo el abogado de la periodista y de Olivera, Claudio Lofvall, a CyR.

En otro tramo de la entrevista, Molina reveló que  sus captores no la tuvieron encadenada ni atada, pero sí acompañada por Olivera las 24 horas. “Amenazaron con dañar a mi familia y con violar a mi hija de diez años”, dijo. Lofvall remarcó que Molina “se contradice porque antes dijo que la tenían atadas de pies y manos y ahora dice que estaba sin ataduras. Otra contradicción es que dijo que cuando escapó tenía una llaga que le impedía hablar, pero al mismo tiempo dijo que cuando la rescataron le convidaron torta y comió sin problemas, sin molestarle la llaga”.

El abogado de Heit y Olivera dijo que sus defendidos sólo quisieron ayudar a Molina, que llegó a la casa muy lastimada. “Si mis defendidos son estafadores, como se dice, entonces Molina también lo sería porque compartían el proyecto del grupo religioso. Me llama la atención que en un primer momento haya dicho que Heit no le pegaba ni la violaba, que cuando Olivera supuestamente lo hacía ella se lo contaba a Heit y no le creía. Después de estar internada, asistida por gente de la política, cambió su declaración y acusa a Heit, quien siempre fue opositora al intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero. Con eso no quiero decir que la hayan metido en esto por cuestiones políticas, pero todo me resulta raro”, dijo Lofvall a CyR.

“El primer mes medianamente me daban comida, las sobras de lo que quedaba. Después me daban polenta, comida para perros, fideos crudos. La comida para perros fue un manjar al lado de lo que tuve que comer. Me daban excremento de perros, papel con excremento. No era como castigo. Ya habían decidido que no iba a salir más de ahí. Me lo decía todo el día Olivera. ‘Si dejo salir a esta negra de mierda, me va a terminar denunciando’. Así le decía a Estefanía”, relató Molina. También contó que la entrevista radial que le hizo Heit fue guionada y que en esa radio trabajaba la hija del comisario de Coronel Suárez, por lo que dudó si la policía tenía complicidad con el matrimonio y por eso cuando escapó hizo la denuncia en San José. Al final dijo que no sentía odio ni rencor hacia sus supuestos captores. Y que los perdonaba.

El matrimonio acusado declararía en los próximos días. Aunque la declaración de Molina y la entrevista que dio a El Trece fueron dos duros golpes. La periodista escribe su declaración en un cuaderno. Siempre le gustó escribir. Antes lo hacía en su blog Mi vida vale (http://miviidavale.blogspot.com.ar). En ese sitio escribió unas palabras que hoy, a la luz de los hechos, cobran otro sentido. “Estaba prohibido hablar, cantar, gritar. Estaba prohibido elegir una manera de pensar. Había que acatar las decisiones generales para ‘no pagar el pato’.Así estamos, imposibilitados de pensar, de dialogar, de tomar decisiones por nuestra cuenta. Sólo nos dan dos opciones: la guerra o la ausencia. Si elegimos la primera nos exponemos a una batalla despiadada, cruel, violenta, inhumana,  ahí somos ‘carne de cañón’ pero el odio puede más. No razonamos, la realidad sólo es un círculo cerrado en el que unos son los buenos y los otros malos”. El post llevaba la foto de una pared con este grafitti: “La vida es libertad”.


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