| Armas de guerra

Condenan a un empleado del Instituto de la Vivienda por narcotráfico

El condenado también pertenecía a la barra del club San Telmo. En su casa le secuestraron 50 kilos de marihuana. Un extraño allanamiento en su casa por falsos policías. Una pena de 7 años de prisión.

El condenado dijo que era empleado del IVC.

El condenado dijo que era empleado del IVC.

El Tribunal Oral Federal N°3 condenó a siete años y medio de prisión a un hombre a quien en enero del año pasado le secuestraron más de 50 kilos de marihuana y dos armas de guerra en su domicilio del barrio porteño de Constitución. El fiscal general Diego Luciani destacó que el monto de la pena fue idéntico al solicitado en su alegato de la semana pasada.

Tras analizar las pruebas y las declaraciones testimoniales, el titular de la Fiscalía General N°1 Diego Luciani había considerado acreditada la materialidad del hecho y la responsabilidad del imputado Miguel Sebastián Villalba, a quien describió como “un eslabón en la cadena del narcotráfico”. La calificación legal escogida por el representante del Ministerio Público había sido el de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en concurso real con la tenencia ilegítima de dos armas de guerra, en tanto que los magistrados dictaron la condena por almacenamiento, otra figura prevista en el artículo 5, inciso c, de la ley 23737 y mantuvieron lo referido a las armas de fuego. Los jueces Jorge Humberto Gettas, Miguel Pons y Fernando Ramírez darán a conocer los fundamentos de su veredicto –por el que también impusieron una multa de ocho mil pesos- el próximo martes, a las 15:30.

Los hechos

El 14 de enero del año pasado, en el domicilio de Villalba -ubicado en la Avenida Entre Ríos del barrio de Constitución- efectivos de la Comisaría 28ª secuestró 65 envoltorios en forma de ladrillos por más de 50 kilos de marihuana, junto a otras bolsas con casi dos kilos más. Además, se encontraron un revolver “Smith & Wesson” calibre .38 especial descargado y una escopeta doble caño “Alsacia Met SCA – Safari”, con dos cartuchos. También, había una balanza y siete teléfonos celulares. El imputado adujo que estaba de vacaciones en San Bernardo.

Pero antes, alrededor de las 7:00, tres personas se habían presentado ante el encargado del edificio haciéndose pasar por policías y con una falsa orden de allanamiento que los habilitaba a ingresar en el domicilio de Villalba; además, refirieron que sabían que estaba “en la costa” y que en el lugar había drogas y dinero, motivos por los que los dejó pasar. El hombre declaró en el juicio que vio como tomaban paquetes de un armario de la cocina y los cargaban en mochilas. Al retirarse, le dijeron que en “10 o 15 minutos” iba a venir “un juez federal”. El encargado del edificio, atemorizado, llamó al 911 refiriendo que lo sucedido le pareció extraño. Al llegar al lugar, el personal de la Comisaría 28ª encontró los 65 paquetes y las armas en el dormitorio.

El imputado se negó a brindar declaración indagatoria en el debate. En la etapa de instrucción, sin embargo, justificó los mensajes intercambiados por teléfono con otras personas con actividades paralelas a su trabajo como empleado del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires: dijo que comercializaba zapatillas, que le vendía espuma de carnaval al corso de San Telmo y que le prestó dinero a compañeros de trabajo. En su agenda de teléfonos, los contactos se conformaban por un nombre de pila seguido de un barrio, por ejemplo “Telmo”, “Belgrano”, “Congreso”, “Barracas”, lo que facilitaría la identificación de los compradores y la distribución de las sustancias.

El fiscal general Luciani señaló en el alegato que las personas que ingresaron al departamento sabían que en el lugar había droga y armas, a tal punto que en la orden de allanamiento falsa se consignó el domicilio correcto, que allí vivía el imputado con su novia y que se iba a proceder al secuestro de la sustancia, dinero en efectivo y armas; se indicaba también que se trataba de un depósito de drogas ilícitas para ser comerciadas. “Dejó el material en la casa listo y fraccionado y alguien se enteró”, concluyó. Al evaluar el monto de la pena, el fiscal consideró como agravantes la cantidad de marihuana secuestrada y las armas, que el imputado no estaba autorizado a portar; como atenuante encontró que no tiene antecedentes. Por su parte, la defensa instó a la absolución de Villalba.

Testimonios

Durante las audiencias celebradas ante el Tribunal Oral Federal N°3 declararon 11 testigos, entre los que estaban los policías que encontraron la marihuana y las armas, los que detuvieron a Villalba en las inmediaciones de su domicilio -que volvió ese día de la ciudad balnearia-, quienes presenciaron esos procedimientos, el portero, una vecina y familiares y amigos del acusado.

La mayoría de los testimonios fue breve. El más extenso fue el del encargado del edificio, que además de describir el suceso en el que ingresaron las personas no identificadas -que lo dejó muy atemorizado, según describió-, contó que una vez que se habían ido llamó al celular de Villalba para contarle lo sucedido.

Ante las preguntas de Luciani y las precisiones requeridas por los magistrados, expresó que en esa conversación le dijo “vinieron amigos tuyos”; al respecto, agregó que suponía “que son de la misma barra”, en referencia a la hinchada del club San Telmo, que Villalba frecuentaba junto a su amigo y también empleado del Instituto de la Vivienda Damián Magallanes.

Fuente: Fiscales.


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