| Violencia desatada

Linchamientos: vecinos jueces y verdugos

Los ataques de turbas enfurecidas se reproducen como consecuencia de un efecto contagio impulsados por los medios. Un llamado a la cordura y la inclusión.

David Moreira, tras haber sido asesinado a golpes por vecinos de Rosario.

David Moreira, tras haber sido asesinado a golpes por vecinos de Rosario.

Ignacio Ramírez.-

“Ratero: si te agarramos no vas a ir a la comisaría. Te vamos a linchar!”, dice el cartel que se encuentra en Lavaisse y Saavedra en barrio bonaerense de Los Hornos, escrito por vecinos cansados de la inseguridad y que se convierten en jueces y verdugos dispuestos a todo, incluso a matar impulsados por una suerte de efecto contagio mediático.

Son personas que operan en banda y creen en la mal llamada justicia por mano propia, en contraposición  con la estadística criminal de la Procuración bonaerense, que indica que sólo el 19% de los homicidios son en ocasión de robo.

“No hay mejor antídoto contra la violencia que lograr que la gente se sienta incluida. Necesitamos miradas y voces que traigan tranquilidad y no deseos de venganza, enfrentamiento u odio” expresó la presidenta Cristina Kirchner ayer en cadena nacional, en un llamado a la cordura.

La sensación de injusticia, el efecto dominó de la repetición y el impacto de la noticia de los linchamientos más allá de la decisión arbitraria de moler a palos a un delincuente, es producto de un malestar de la sociedad: “a la gente la tiene cansada los robos y la inseguridad. Los linchamientos son en definitiva delitos graves, que pueden llegar a la prisión a los autores. Desde Barrio Norte, pasando por Rosario, y el puente Avellaneda entre otros.  Hay que desalentar este tipo de reacciones. Los linchamientos  son homicidios, no es legítima defensa”, esgrime Fernando Soto abogado penalista.

Quien lincha a un supuestos ladrón o participa directamente del crimen, quien golpea hasta matar, puede recibir duras penas: desde homicidio en riña; 6 años; homicidio simple y hasta  perpetua, homicidio calificado. Para el juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni, los linchamientos son homicidios calificados.

Esta nueva ola de violencia ciudadana espontánea preocupa: “Estamos en niveles de violencia que yo al menos no tenía conocimiento, de este tipo de violencia ciudadana, de ciudadanos uno contra el otro, es realmente preocupante. Un síntoma de la ausencia del Estado. La gente víctima de la inseguridad tiene tanta impotencia ante el hecho que esa impotencia genera mucha bronca”’, indica Ricardo Sáenz, fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones en los Criminal y Correccional porteño.

La era de los linchamientos: pactos de silencio, vecinos enfurecidos dispuestos a matar y transformarse en vengadores anónimos. Donde la ley, la justicia, la política y las fuerzas de seguridad tienen también que hacer autocrítica junto con los ciudadanos que deciden ser matadores de supuestos delincuentes.

El primer caso se produce en Rosario, con la muerte de un joven de 18 años, acusado de robar una cartera a una joven mamá, y los hechos se reproducen por todo el país, sin distinción de geografías o clases sociales. Síntomas de una sociedad enferma.


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