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Casación está que arde por Boudou y la causa Ciccone

El vicepresidente está cada vez más complicado judicialmente.

El vicepresidente está cada vez más complicado judicialmente.

La Sala IV de la Cámara de Casación Penal Federal se encuentra en su punto de ebullición luego de la última resolución referida a la causa Ciccone. Mariano Borinsky y Gustavo Hornos viven una situación de conflicto permanente con Juan Carlos Gemignani, a quien el lunes decidieron respaldar en la recusación impulsada por Amado Boudou. Lo hicieron para evitar que un camarista de Justicia Legítima desembarcara en el trámite judicial que complica al Gobierno.

Los abogados defensores del vice  Eduardo Durañona y Diego Pirota, habían pedido el apartamiento de Gemignani por el presunto hecho de que este  prejuzgó al resolver el planteo de nulidad formulado respecto de la validez del testimonio de Laura Muñoz. En su voto Gemignani dijo que la vida de la testigo estaba en peligro. Borinsky, en cambio, tiene el dato de que Muñoz no estaría a pleno en el uso de sus facultades mentales a raíz de algunos incidentes extraños que se sucedieron en el último tiempo.

Las internas de la Casación definieron la pelea por la recusación. Gemignani y Borinsky, actual titular de la Casación, son jueces que en viene disintiendo en casi todo. El último roce tuvo lugar la semana pasada cuando el primero planteó una serie de objeciones al plan operativo para el funcionamiento de la Cámara que redactó Borinsky.

La interna entre los camaristas en cuanto al testimonio de Muñoz se produjo por una cuestión administrativa ya que  Gemignani siempre se ocupó de resaltar que el pedido de la defensa de Boudou se había efectuado fuera de término ya que sus abogados se habrían olvidado de sostener el recurso, requerimiento procesal básico en estos casos. Y es que por este desliz hace una semana le recomendaron a Juan Manuel Abal Medina que prescinda de los servicios de Pirotta que lo defiende en una causa por irregularidades en el manejo de la pauta estatal (Claudio Bonadio ya llamó a indagatoria al ex jefe de Gabinete).

El lunes temprano  la situación de Gemignani era complicada. Para Borinsky y Hornos  el planteo de los defensores  era válido y estaban seguros de que Gemignani se había extralimitado en su voto. Incluso el juez  Eduardo Riggi, convocado especialmente para esta definición, venía comentando que posiblemente se inclinaría por expulsar  a Gemignani del expediente.

Riggi está en la mira de los sectores del kirchnerismo juvenil por una causa por presuntos sobornos en el expediente del crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra. En los últimos meses expresó su intención de abandonar la Casación aunque para eso, explicó, buscaría una salida “elegante”. Todavía nadie en el primer piso de Comodoro Py  sabe a qué hace referencia ese adjetivo.

El giro final tuvo su explicación en el futuro de corto plazo: los tres camaristas prefirieron respaldar a Gemignani antes que apartarlo y que este fuera reemplazado por otros jueces de la Casación con mejor llegada al kirchnerismo lo cual los habría dejado en una posición incómoda. El dictamen del fiscal Javier De Luca, referente de la corriente Justicia Legítima, que recomendó apartar a Gemignani,  no hizo más que avivar dichas percepciones.

“Las alegaciones respecto de la seguridad de la testigo Laura Muñoz eran referencias a sus propios dichos en la declaración testimonial referida aun cuando se reconoció la posibilidad de interpretaciones equívocas”, fue el vehiculo del cual se valieron los camaristas al momento de respaldar  a Gemignani.

 

 

 


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