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Tras la pista de un posible asesino serial en Junín

 La fiscal de Junín Vanina Lisazo ordenó que en los próximos días el imputado Rubén Rodolfo Recalde sea sometido a una serie de peritajes psicológicos y psiquiátricos en la Unidad Penal 29 de Melchor Romero, para detectar si ese hombre, acusado del crimen de Paola Tomé, pudo haber cometido otros ataques a mujeres, desde 1999 hasta este año, con una mecánica similar.

 

Las sospechas se centran en al menos 14 causas en las que las víctimas fueron atacadas por un hombre con fines de robo y de abuso sexual, aunque no todos los casos llegaron a ser consumados. Inicialmente, los pesquisas analizaron un número mayor de causas y luego las filtraron de acuerdo a los hechos cometidos en los períodos en los que Recalde estuvo libre o con alguna salida transitoria ya que este mecánico cuenta con antecedentes penales y condenas desde 1980.

 

También se encuentra bajo análisis de la fiscal el caso de una estudiante de 24 años que en 1999 fue golpeada y ahorcada. Uno de los puntos que ahora procura determinar Lisazo es si en la investigación de ese homicidio se pudo obtener ADN del asesino en las muestras levantadas y analizadas por los peritos forenses, aunque en aquella época la metodología de los pesquisas eran distinta a la actual.

 

Es que hasta el momento el ADN de Recalde fue encontrado en las escenas de los crímenes de Tomé y de Sandra Colo, lo que el jueves pasado derivó en su detención e imputación por ambos homicidios. Tras ser apresado, Recalde se negó ayer a declarar en su indagatoria ante la fiscal Lisazo y quedó alojado en la Unidad Penal 49 de Junín. La decisión de detener a este mecánico surgió de la declaración de una mujer que sufrió un ataque similar al que padecieron Colo y Tomé, aunque en su caso logró zafar de la situación.

 

Esta fue justamente una de las causas analizadas en un principio por la fiscal en busca de patrones comunes entre hechos similares. Por ese caso, Recalde había sido condenado en 2009 a tres años y medio de cárcel, por lo que se encontraba en libertad desde dos meses antes del asesinato de Colo. Una vez apresado, las autoridades tomaron una muestra de su ADN y, en tan sólo dos horas, el Laboratorio de Genética Forense de la Policía Científica bonaerense confirmó con un 99% de seguridad que el de Recalde se trata del mismo perfil genético encontrado en las escenas de los crímenes de Colo y Tomé.

 

En la causa, además, hay otras pruebas que implican a Recalde en los crímenes, como un video en el que un hombre con la misma fisonomía que la del sospechoso fue captado caminando -el mismo día del crimen- por la cuadra del local de venta de ropa infantil “Rowena”, donde fue asesinada Tomé, ubicado en General Paz 45, en pleno centro de Junín. Otra de las evidencias que comprometen aún más a Recalde es una huella de zapatilla sobre sangre hallada por los expertos en rastros con una técnica y reactivos especiales en el baño del local de venta de ropa de niños donde asesinaron a Tomé.


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