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Robledo Puch pidió que si no le dan la libertad le apliquen una inyección mortal

Por Rodolfo Palacios.-

En dos noches leyó las 600 páginas de La canción del verdugo, el libro de Norman Mailer que narra la dramática vida de Gary Gilmore, un psicópata asesino que terminó sus días en el corredor de la muerte pidiendo que le dieran una inyección letal. Es probable que “El ángel de la muerte”, que en 1972 mató a once personas mientras dormían o estaban de espaldas, haya buscado inspiración en ese caso: en un escrito judicial pidió que si no le dan la libertad le apliquen una inyección mortal.

Robledo es el preso más antiguo del país: lleva 41 años, nueve meses y nueve días en prisión. “Como me siguen negando la libertad, por qué no me cambian la pena por una inyección letal”, dijo Robledo Puch según informó el periodista Mauro Szeta en el sitio web diario veloz. Después de  que la justicia le negara la libertad cuatro veces, Robledo acudirá a la Suprema Corte Bonaerense de justicia. “Está podrido de que no le den la libertad cuando la pena la tiene recontra cumplida”, dijo a Szeta el abogado de Robledo, el defensor oficial Carlos Villada. Ahora planteó un recurso extraordinario de inaplicabilidad e inconstitucionalidad de la ley.

Según su abogado, Con la ley del 2×1 vigente, el computo del tiempo que lleva preso supera sus años de vida: “Con determinado cómputo tiene unos 80 años en prisión y tiene 60 años”.

Conocí a Robledo Puch en 2009. Lo visité ocho veces en la cárcel de Sierra Chica y me escribió 45 cartas. Algunos de los encuentros fueron insólitos: me dio una receta para cocinar un pollo al verdeo, me regaló un matambre, cuatro dibujos infantiles, me dio discursos en los que se proclamaba como sucesor de Perón, se postuló para diseñar un batimóvil para la Policía Federal y en un momento me dijo que si salía en libertad iba a vivir en mi casa. “Me tirás un colchoncito y no molesto. No ronco, Rodolfito”.

Cuando publiqué su biografía no autorizada, se enojó y me mandó a decir a través de un ladrón de bancos que purgaba condena en Sierra Chica que el día que saliera me iba a dar “tres cuetazos en la nuca”.

Robledo Puch está preso desde hace 41 años.

Robledo Puch está preso desde hace 41 años.

Después supe que cuando salió el libro se escondió en un rincón de la cárcel, arriba de un techo, con una lata de atún y una cebolla. Lo delató su gata Kuky, que no paraba de aullar cerca de donde se ocultó. También me enteré que una mujer quiso visitarlo y le ofreció alojamiento, que un empresario de Azul quería contratarlo como sereno para su campo. Ahora su abogado dice que Robledo tiene contención extramuros, que vendió la casa de Villa Adelina que era de su madre y que tiene posibilidades de radicarse en el exterior.

Sin embargo, los camaristas de la Sala I de la Cámara Penal de San Isidro le negó la libertad condicional por cuarta vez. Robledo Puch cumple condena por diez homicidios agravados, un homicidio simple, 17 robos y 2 casos de abuso deshonesto cometidos entre 1979 y 1972.

En otro fragmento del escrito que lleva su firma, Robledo dijo que con la nueva ley de medios propone que lo autoricen a dar una conferencia de prensa con todos los medios para contar su verdad. También había pedido que lo visitara un equipo especial del FBI para que analice su casa. Siempre negó haber matado a esas personas.

Aunque los peritos dictaminaron que era un psicópata perverso y desalmado, su abogado dice que los últimos informes fueron favorables: “Los médicos de la Asesoría Pericial determinaron hace tres meses que Robledo Puch no tiene ninguna otra circunstancia que lo diferencie de otros internos y que no tiene patologías ni es peligroso para sí ni para terceros”.


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