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Un joven muerto y tres chicas heridas al chocar en una picada en San Iisidro

“Es una costumbre en San Isidro: hay noches en que escucho cómo aceleran los autos. Van a toda velocidad. Llamamos al 911, pero cuando viene la Policía sólo los espanta. Al rato vuelven a correr. Nadie hace nada y seguimos lamentando más muertes”, dice Viviam Perrone, fundadora de la Asociación Madres del Dolor. En 2002, su hijo Kevin fue atropellado por un auto que iba a toda velocidad por avenida del Libertador, en Vicente López.

El coche se estrelló contra un árbol.

El coche se estrelló contra un árbol.

Una vez más, se sospecha que una picada automovilística entre jóvenes causó una muerte: se trata de Ariel Capenti, de 18 años, quien el domingo a la 1.30 de la madrugada murió al estrellarse con un Renault Sandero en la avenida del Libertador y Pacheco. En el auto, que sería de un familiar de Capenti, iban tres chicas, una de las cuales está grave.  “Venía corriendo una picada con otro auto, y al tomar una curva se desvió y terminó estrellado contra una palmera y un poste de luz. Un testigo dijo que el auto quedó partido a la mitad”, dijo Perrone a CyR.

Preocupadas por el hecho, las integrantes de Madres del Dolor le enviaron una carta al intendente de San Isidro, Abel Posse: “Sentimos un gran dolor y una gran preocupación. Como usted ya sabrá, nuevamente tenemos que lamentar la pérdida de la vida de un joven en nuestro distrito por negligencia. Sabe cómo luchamos desde la Asociación para que estas muertes no se repitan. Vemos que existen cámaras en el lugar pero no sirvieron para evitar esta muerte. ¿Alguien mira lo que está ocurriendo en estas pantallas? El domingo a la madrugada no lo estaban haciendo, sino no hubiera perdido la vida Ariel”.

Según Perrone, las picadas se hacen casi a diario en San Isidro. “Ya las hemos denunciado varias veces. Casi todas las madrugadas se corre por la avenida Fondo de la Legua en Martínez y ahora comenzaron por la avenida del Libertador. La Policía los ahuyenta pero a los quince minutos vuelven a correr.  Hay una ley que dice que a quienes participan de picadas automovilísticas le corresponde hasta tres años de prisión pero si nadie los detiene, es difícil que se pueda cumplir con la ley”.

El caso “Matías Cardozo”, atropellado durante una picada en San Martín, sentó precedente este año. La Sala I de la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires confirmó la condena por homicidio simple contra Víctor Hugo Altamirano, que atropelló y mató a Cardozo, y una pena de ocho años de prisión más accesorias legales y costas del proceso.  “Nos encontramos ante el primer caso en la historia del derecho argentino, que en esta instancia judicial, emite condena en orden al delito homicidio simple en un hecho de estas características”, dice un comunicado publicado en el blog malditaspicadas, que maneja la familia de la víctima.

Sin embargo, el abogado de la familia de Capenti, Gustavo Semorile, desmintió que Ariel haya corrido una picada. “El velocímetro quedó detenido en 60 kilómetros. Fue un accidente. Intentó pasar al otro auto, que era manejado por un amigo, y chocó por una mala maniobra. No estaban corriendo una carrera. De todos modos estamos en etapa de investigación”, dijo Semorile a CyR.

Ariel Capenti tenía 18 años.

Ariel Capenti tenía 18 años.

Ariel era hermano de Walter Javier Capenti, quien fue detenido este año por ser presunto miembro de “la banda de los moños”, que se dedicaba al robo de autos en San Isidro. La  bautizaron de ese modo porque en las escuchas telefónicas se detectó que llamaban “moños” a  las víctimas fáciles de robar, como ancianos, embarazadas o madres con sus niños.

Por esa causa hubo once allanamientos en los que se detuvo a trece sospechosos.  Después de robar los coches, falsificaban la documentación para venderlos como “mellizos”. De hecho la cueva donde los falsificaban quedaba a tres cuadras de los tribunales de San Isidro. Además aprovechaban para asaltar las casas de las víctimas y les encontraron bolsas con cocaína y marihuana. Están acusados de  asociación ilícita, robo calificado, hurto, encubrimiento e infracción a la Ley de Drogas 23.737.


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