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Declararon directivos de La Alameda en un juicio por reducción a la servidumbre

Vera declaró como testigo en el juicio.

Vera declaró como testigo en el juicio.

En las audiencias del juicio oral que se lleva a cabo en la causa donde once personas están imputadas por el delito de reducción a la servidumbre en talleres clandestinos de costura que tenían relación comercial con la firma Kosiuko declararon anteayer el titular de la fundación La Alameda, Gustavo Vera, y el abogado de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Ganora y vicepresidente de la fundación.

Vera testimonió por más de tres horas y relató las condiciones específicas de algunos de los talleres investigados en esta causa. Vera y Ganora fueron quienes promovieron las acciones penales que derivaron en la formación de la causa, luego de recibir a las víctimas de explotación textil, informó el sitio Fiscales.

Ante el fiscal Horacio Azzolin de la Fiscalía General n° 5 ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal, ambos testigos dieron un perspectiva general de como son los mecanismos de la trata laboral en Argentina y como funcionan los sistemas de reclutamiento y captación de éstas personas desde países limítrofes.

Relataron, además, una mesa de dialogo que mantuvieron con los dueños de la marca Kosiuko, en el marco de la cual estos les comentaron que pretendían erradicar “cualquier posible trabajo esclavo en su cadena de producción”. Esa mesa estaba conformada por representantes de la marca (incluido el dueño, Federico Bonomi, quién se encuentra con falta de mérito en esta causa), miembros de la Iglesia Católica y de la Fundación Judaica y representantes de La Alameda.

Vera relató que primero los representantes de la firma negaron la vinculación para luego terminar reconociéndola ante la evidencia presentada por las víctimas (etiquetas de la marca y moldes originales de ropa). Luego dijo que la mesa de diálogo exigió para continuar las negociaciones que la empresa denunciara al taller y que indemnizara a las víctimas, y ante la negativa a hacerlo el diálogo se concluyó.

Los testigos explicaron ante el fiscal Azzolin que en materia de talleres textiles clandestinos existen dos mecanismos: el originario, que se basa en la relación directa de la marca con el tallerista explotador y uno más sofisticado que consiste en contratar una serie de talleres cuyos trabajadores cumplirían con las condiciones legales exigidas para el trabajo a domicilio que, a su vez, subcontratan talleres clandestinos para poder abaratar costos y cumplir con las cuotas de producción exigidas por las empresas. Indicaron que esta última modalidad es la empleada por “Kosiuko” y otras marcas que mencionaron.

El juicio continuó ayer con el testimonio del rabino Damián Karo y José Gabriel Seisdedos, representante de la Fundación Judaica. En el juicio interviene el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°6, conformado por la jueza María del Carmen Roqueta y los jueces José V. Martínez Sobrino y Julio Luis Panelo.


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