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Los tres elementos que faltan para considerar esclarecido el crimen de Angeles

Por Rodolfo Palacios.

Hasta ahora, al crimen de Ángeles Rawson le faltan tres elementos básicos de todo caso policial: la escena del crimen, el móvil del asesino y testigos.  Para resolver un homicidio puede prescindirse del móvil, pero la inexistencia de evidencias, testimonios y la incertidumbre sobre el lugar donde mataron a la adolescente de 16 años, atentan contra el esclarecimiento. Los pesquisas esperan poder contar con dos pruebas de peso: los resultados de los análisis de ADN, que probablemente se conozcan esta semana,  y las cámaras de seguridad de Colegiales, que podrían haber detectado los movimientos de la víctima antes de ser asesinada el lunes 10.

Mangieri es hasta ahora el único imputado.

Mangieri es hasta ahora el único imputado.

El único detenido es Jorge Mangeri, el portero del edificio de Ravignani 2360. En principio trascendió que se había quebrado y confesado ser el autor del asesinato. Pero días después su abogado Miguel Ángel Pierri lo desmintió. “El hombre está muy mal y dijo que no fue”, contó el abogado. Aquella supuesta confesión no tiene validez judicial.

“Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo”, dijo Mangeri ante la fiscal, eso quedó labrado en un acta, pero según Pierri no tiene valor. En ese momento Mangieri declaraba como testigo. Sus dichos fueron pronunciados ante la fiscal Paula Asaro y el secretario de la fiscalía.

Mientras la familia de la víctima sigue sin hacer declaraciones (el padrastro, Sergio Opatowski, dijo que “iba a a ver novedades” pero que no iba a hablar con los medios), el padre de Ángeles, Franklin Rawson, escribió en Twitter: “La fuerza y el cariño de mi mujer, de mis hijos, y todos los familiares y amigos que me rodean, me permiten seguir adelante”.

“Si las pericias de ADN no involucran al imputado y en las cámaras no se encuentra nada, todo va camino a foja cero”, dijo una fuente con acceso a la causa. La fiscal Paula Asaro sospecha que el portero mató a Ángeles, la puso en una bolsa de consorcio y la llevó al basural de José León Suárez en su auto Renault Megane. Cree que era el único que tenía acceso al sótano del edificio y conocía los movimientos de la recolección de residuos. Además solía tirar bolsas de basura en una obra en construcción de enfrente. Su llamativa ausencia el lunes 10, cuando desapareció la chica, es otro indicio que analizan los investigadores. También creen que las heridas que mostró Mangeri se las hizo él para tapar las que, se presume, les hizo Ángeles para defenderse. Es la llamada teoría del intercambio, como decía el célebre criminalista francés Edmon Loccard: el asesino deja algo en la víctima y la víctima le deja algo al asesino.

La esposa del acusado y su abogado insisten en que fue amenazado el día 14 a las 17, antes de que fuera llevado a declarar.  “Los que lo amenazaron creo que no eran policías. Tienen que estar las imágenes de ese momento. ¿No es llamativo que no haya testigos de este hecho, cuando es una zona concurrida?  Además no lo pudo haber hecho una sola persona”, razonó Pierri.

Las muestras de ADN, que se supone van a estar esta semana, confirmarán si en las muestras extraídas del cuerpo de la víctima (entre ellas la soga con la que fue maniatada) coinciden con el patrón genético de Jorge Mangeri.

De ese resultado depende el futuro del portero. Si no aparecen su perfil genético, Pierri pedirá su excarcelación y su camino estaría allanado. Caso contrario, su situación procesal se comprometería.

 

 

 

 

 

 


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