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Los padres se quejan de la lentitud judicial en la causa del jardín de infantes denunciado

Por Ignacio Ramírez.

Abusos físicos y psicológicos a nenas de 3 y 4 años. Juegos macabros en la salitas naranja y turquesa. Fotografías indecorosas y supuesto acceso carnal. Morosidad judicial. Adultos que someten a niños que eran obligados a tomar la leche hirviendo. Golpes de todo tipo. Esos fueron algunos de los sometimientos que tuvieron que padecer por lo menos dos menores en un jardín de infantes porteño, según la denuncia que trascendió el último jueves.

La denuncia fue realizada hace 45 días y poco se avanzó.

La denuncia fue realizada hace 45 días y poco se avanzó.

El establecimiento denunciado esta vez es una institución estatal dependiente del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Jardín de Infantes Nº 2 Athos Palma, ubicado en el barrio de Belgrano. Es el quinto jardín de infantes denunciado en los últimos seis meses.

A pesar de que la denuncia fue realizada hace 45 días, el expediente judicial no tiene mucho movimiento en el Juzgado de Instrucción Nº 35, a cargo del doctor Daniel Rappa.

El abogado que representa a las familias denunciantes, Joaquín Olivera Costa, indicó que “el 11 de abril ocho personas fueron denunciadas, de las cuales dos están imputadas. Se trata de una docente y de un ordenanza. La causa esta bajo la intervención del fiscal nacional en lo criminal de istrucción Nª 4, Martín Mainardi”.

El letrado dijo que a partir del relato de las nenas abusadas “sabemos que jugaban a un juego macabro donde hacían una ronda y uno de los niños salía sorteado, entonces lo llevaban vestido de distintas maneras a otra salita donde eran abusados sexualmente y fotografiados”. El abogado también representa a padres del Jardín Tribilín, ubicado en San Isidro, y que fue noticia en febrero último por los supuestos maltratos a los niños que concurrían allí.

La denuncia querellante detalla los presuntos delitos de abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por pornografía infantil, que pueden alcanzar entre 8 y 20 años de peña.

Sin embargo, el juez Rappa consideró que en realidad a partir de las pruebas que tiene hasta el momento en la causa los delitos podrían ser calificados como abuso deshonesto. Por esto fueron imputados solamente dos de los ocho personas denunciados por los padres; siete de ellas mujeres.

Pero los querellantes insisten en que la lentitud de la investigación juega en contra de que se puedan esclarecer los hechos, además de faciltar la eventual desaparición de pruebas en el jardín. Difícilmente si se allana el lugar donde ocurrieron los abusos se encuentren elementos un mes y medio después de realizada la denuncia.

Las víctimas están siendo tratadas en un Centro Interdisciplinario dependiente de la UBA. Se espera que la próxima semana, casi dos meses después de la denuncia, el jueves 23, sean sometidas a una Cámara Gesell para que los especialistas y peritos forenses puedan determinar a ciencia cierta a partir de los testimonios de las nenas si existieron los abusos y cómo ocurrieron.

Para las familias de las victimas y la querella hay elementos probatorios al día de hoy: informes del cuerpo técnico y psicológicos de los profesionales que siguen a las niñas hace más de un mes y diferente documentación medica presentada en el juzgado.

La mamá de una de las nenas abusada dijo que está siendo amenazada por otros padres. “La nena  me dijo que la maestra le había pegado. Nos mostraba rechazo, lloraba sin sentido”. Otra de las mamás denunció que las maestras desnudaban a los niños: “la tiraban a una colchoneta sin ropa, cerraban las cortinas, les tomaban fotos. Usaban un consolador. Fue una pesadilla, tienen terror de las maestras”.

Anoche otro grupo de padres expresaron en un comunicado su respaldo a la institución y descartaron las denuncias realizadas por los otros padres, pero pidieron que a Justicia se expida lo antes posible.

 


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