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Azul: una persecución policial provoca la muerte de un joven de 19 años

Por Ignacio Ramírez.

Fue un choque en una esquina de pueblo, pero que se originó a raíz de un desbande generado por una cinematográfica persecución policial a menores de edad que circulaban en moto y que se habían reunido en la plaza central de Azul, algo habitual en los pueblos bonaerenses. La causa penal fue caratulada como homicidio culposo, pero los familiares del menor fallecido dijeron que tienen testigos y pruebas para demostrar el inapropiado accionar policial de la bonaerense que provocó la muerte del adolescente.

El sábado 30 de marzo casi medio centenar de jóvenes se juntaron en el veredón municipal, algo habitual durante los fines de semana. Durante la madrugada llegaron cuatro patrulleros de la bonaerense y provocaron una estampida de adolescentes y jóvenes por todas las direcciones. Leandro Joaquín Ruarte (19) se asustó al igual que los otros jóvenes: como todos en el pueblo, los pibes no usan casco, o no pagan seguro o patentes, o conducen motocicletas prestadas.

Leandro emprendió la fuga junto a dos motos más. En la última iba su hermano de 14 años. Un patrullero los persiguió durante varias cuadras. Entre las 5:14 y 5:16 ocurrió el accidente en la esquina Belgrano y Moreno. En una cámara de seguridad presentada por la querella se ve como un patrullero circula de contramano por la calle del accidente. La familia de la víctima también presentó testimonios que aseguran que dos patrulleros iban con las luces apagadas, tocando con sus paragolpes a las motos que había huido de la plaza.

La policía persiguió a los jóvenes que se habían reunido en la plaza.

La policía persiguió a los jóvenes que se habían reunido en la plaza.

“Fue una cacería de chicos con persecuciones las que lograron provocar este accidente. El comisario dice que no existió orden ninguna de perseguir a los jóvenes. Es algo recurrente que los policías sigan a los menores de edad, los asustan, los persiguen, y provocan muertes en toda la provincia. Acá hay efectivos bonaerenses que provocaron la muerte de un menor de edad”, afirmó María Teresa Farías, mamá del joven muerto en el accidente.

La familia no duda en aseverar que la muerte fue absurda y que sucedió por la recurrente provocación policial de hostigar y acosar a los menores de edad de Azul: “El chico se asustó y disparó. La policía realiza seguimientos indiscriminados. Persecución fácil más que gatillo fácil. Si los policías no hubiesen salido a correrlo, esto no hubiera sucedido”, sentencia Farías.

Algunas dudas que deberá resolver la justicia penal pertenecen a la etapa previa al accidente, ya que el jefe policial niega terminantemente haber dado la orden de desalojar a los jóvenes de la plaza.

Si bien está identificado el patrullero que persiguió a los chicos y llega a la escena del accidente en contramano, no están individualizados los efectivos policiales del móvil, como así tampoco se sabe porque no se siguió con los protocolos a la hora de realizar las pericias del accidente y los vehículos.

Dos testigos declararon que escucharon a efectivos diciendo que “se habían mandado una macana”. Si bien se iniciaron actuaciones administrativas dentro de la propia fuerza no existe en el expediente una responsabilidad penal de la Policía. Lo que si no hay dudas, es que si los policías no hubiesen salido a perseguir y acosar a los menores, esto no hubiera sucedido. Los padres de Leandro Joaquín Ruarte  pidieron “justicia” al fiscal de la Unidad Funcional de Instrucción número 6, Luis Surget, quien investiga la inentendible ireacción de la Policía antes un situación común nocturna de un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Otra muerte sin sentido.

 


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