| Negocio ilegal

Un nuevo grupo criminal controla el contrabando de nafta en la frontera Colombia-Venezuela

Miles de litros de nafta salen de Venezuela hacia Colombia por 200 pasos fronterizos. Generan una ganancia ilegal de más 7 millones de dólares al mes.

Venta de nafta en la calle en Colombia.

Venta de nafta en la calle en Colombia.

Ríos de gasolina fluyen libres por la desértica frontera de La Guajira entre Colombia y Venezuela, alimentando un gigantesco mercado ilegal y enriqueciendo a un nuevo grupo criminal, que sustituyó a las viejas “caravanas de la muerte” en el contrabando de combustible.

El poderoso grupo criminal, del que todos hablan en voz baja por temor, es el “Cartel del Contrabando”. Controla el lucrativo negocio de tráfico de combustible que sale de Maracaibo, estado Zulia, en Venezuela, y llega al municipio de Maicao, en Colombia.

Actualmente, el contrabando de combustible puede generar en un solo día hasta US$3 millones en toda la frontera colombo-venezolana, según una investigación de El País de Cali. Esto, porque al momento de vender la gasolina del lado colombiano el precio del galón aumenta más de 3.700 veces con respecto al valor que tiene en Venezuela, y llega a tener un costo de entre US$0,84 centavos y US$2,07.

Al poner un pie en el municipio de Maicao, última ciudad del departamento colombiano de La Guajira, hay dos cosas que no se pueden ocultar: el penetrante calor y la venta de pequeñas cantidades de gasolina en “pimpinas” que inundan toda la ciudad.

Los “pimpineros”, como se conoce en Maicao a quienes venden gasolina dentro de envases de plástico o tanques rústicos con capacidad de hasta cinco galones, son el último eslabón del contrabando.

El negocio es controlado por el Cartel del Contrabando desde hace aproximadamente cuatro años, cuando los antiguos líderes criminales de la región, Francisco “Kiko” Gómez, exgobernador de La Guajira, y Marcos de Jesús Figueroa, alias “Marquitos”, fueron capturados en 2013 y en 2014 respectivamente (aunque se anunció que Figueroa podría quedar en libertad en 2018).

Maicao es la plataforma perfecta para que el Cartel del Contrabando transporte y comercialice la gasolina venezolana en el norte de Colombia. Fuentes consultadas por InSight Crime en el terreno aseguran que más del 70 por ciento de la economía de Maicao estaría relacionada con el contrabando.


Millones de litros de combustible venezolano cruzan diariamente la frontera con Colombia para alimentar una de las economías crimínales más rentables

(Para ampliar el gráfico haga clic en la imagen)

El municipio cuenta con una extensa frontera con el estado de Zulia, por la cual pueden atravesar miles de carros al día, usando los 200 pasos irregulares, conocidos localmente como “trochas”, según versiones de residentes. De acuerdo con conocedores en terreno, por una de estas trochas pueden entrar unos 25 carros al día.

Fuentes en La Guajira –que pidieron no revelar su identidad para resguardar su seguridad- aseguran que al menos la mitad de estas trochas son utilizadas para el contrabando de gasolina. Esto significa (en una ecuación simple) que aproximadamente 2.500 carros pasarían a Maicao todos los días, con un promedio de 47 galones (cada galón tiene 3,7 litros) de gasolina por carro. Con base en este cálculo, unos 117.500 galones de gasolina (434.750 litros) entrarían a la ciudad diariamente.

Para mover el negocio, el Cartel del Contrabando usa dos estrategias: por un lado, recurre a las cooperativas para legalizar la gasolina de contrabando, lo que se conoce como “lavar” gasolina, y vender cada galón a su precio comercial en La Guajira (US$2,07). Por otro lado, controla el envío de estos carros hasta Cuestecitas, un sector rural en el municipio vecino de Albania, donde hay un inmenso mercado de venta ilegal de gasolina.

La herencia del viejo “negocio”

Pero esas estrategias no son nuevas, fueron copiadas de las organizaciones criminales que anteriormente dirigían el contrabando en la región: Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el grupo de Kiko Gómez y Marquitos Figueroa.

Las AUC controlaron La Guajira entre 1999 y 2006. Uno de sus comandantes, Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, tomó Maicao y se hizo con todo el contrabando que se movía por sus fronteras. Un reporte de InSight Crime muestra cómo Jorge 40 utilizó la cooperativa Ayatawacoop, que tenía permiso legal para comerciar gasolina, y vendió el combustible de contrabando a las múltiples estaciones de servicio en Maicao, “lavando” la gasolina ilegal.

Luego de la desmovilización de las AUC en 2006, Kiko Gómez y Marquitos Figueroa continuaron con la actividad. Ellos no solo utilizaron la cooperativa para “lavar” gasolina, sino que manejaron sus propias estaciones de servicio en el municipio de La Paz, ampliando el negocio del contrabando, que controlaron hasta 2014.

Lograban mover grupos de hasta 150 carros desde Maicao hasta La Paz, un pequeño pueblo en el departamento fronterizo del Cesar. Estas filas de carros eran conocidas como las “caravanas de la muerte”, por el riesgo que representaban.

Análisis InSight Crime

Actualmente, el Cartel del Contrabando puede lavar el botín diario, que dejan los 117.500 galones, lo que representan una ganancia cercana a los US$243.000 por día y más de US$7 millones al mes. Pero entre más lejos sea capaz de mover la gasolina el cartel, más elevado es el beneficio. Si logran enviarlo hasta la ciudad de Santa Marta, capital del departamento de Magdalena, cada galón se vendería en US$3,07 y en un día el cartel obtendría más de US$360.000, y más de US$11 millones en un mes.

La ganancia está en que cargar un galón de gasolina en las estaciones de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en Maracaibo (Zulia), cuesta apenas US$0,00055 centavos. Cuando la gasolina llega a Paraguaipoa (todavía Venezuela), el precio del galón sube a US$0,40 centavos, aumentado más de 700 veces su valor; y después de cruzar la frontera oscila entre US$0,80 centavos y US$3,07.

Desde la frontera, el Cartel del Contrabando toma el control en alianza con antiguos socios criminales de Kiko Gómez y Marquitos Figueroa, e incluso con el ELN. También utiliza a bandas criminales herederas de las AUC y de “Los Curicheros” para proteger las zonas de acopio y garantizar la seguridad de las rutas desde Maicao hasta los municipios de Albania y Riohacha, según revelaron a InSight Crime autoridades de la región.

El gobierno de Venezuela ha intentado infructuosamente tomar medidas para combatir el contrabando de gasolina. En 2016 implementó un sistema electrónico para regular la cantidad de gasolina que puede cargar cada carro, pero las estructuras ilegales que dominan ese país controladas por los militares han logrado evadir estos controles, reportó El País de Cali. Recientemente, Nicolás Maduro anunció un ajuste en el precio de la gasolina a los estándares internacionales, justamente para acabar con las mafias del contrabando.

Del otro lado, el Gobierno de Colombia, lucha una larga batalla contra el narcotráfico, e ignora casi por completo el contrabando, permitiendo que el desierto que es La Guajira se inunde de gasolina venezolana ilegal.

Fuente: Insight Crimen