| Diagnóstico

Otro jefe policial coincide en que hay más robos por necesidad

El jefe de la Federal, Néstor Roncaglia, coincidió en parte con Fabián Perroni. La situación social como causa de los incrementos de robos y hurtos.

La nueva cúpula de la Policía Federal.

La nueva cúpula de la Policía Federal.

El jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, coincidió en parte con su par de la Bonaerense, Fabián Perroni, en el diagnóstico, inusual, de que hay más gente “que delinque por necesidad, por apremio económico”, según la definición del jefe provincial.

Esa declaración disgustó a los funcionarios del gobierno de Cambiemos, a tal punto que la ministra Patricia Bullrich salió al cruce de las declaraciones de Perroni, la semana pasada, en medio de la corrida por el dólar, que terminó enterrando la polémica.

Consultado sobre lo dicho por su colega bonaerense, el jefe de la Federal aclaró que coincide “en parte” con Perroni dado que “puede ser una de las causales” del denunciado auge de los delitos menores. “En alguna medida puede incidir la necesidad, pero el que tiene hambre a lo mejor roba un supermercado, no a una persona y le saca su dinero y ese dinero es invertido en disfrute personal de esos delincuentes”, dijo Roncaglia.

Al ampliar su opinión sobre los dichos del jefe de la Bonaerense, Roncaglia llamó a “no estigmatizar a los pobres” porque de alguna manera se estaría señalando que “el pobre es un delincuente”.

Agregó, sobre ese punto, que la falta de trabajo o de recursos económicos son las principales excusas que esgrimen los delincuentes para intentar justificar su accionar delictivo. Perroni, había sido rotundo al afirmar que “hay un problema social, que es obvio, que hace que la persona que tenga la necesidad de comer, por definirlo de alguna manera” comete algún robo y eso lleva a que “el delito más simple aumente”.

La sorpresiva polémica la inició el jueves pàsado el jefe de la Bonaerense, Fabián Perroni, cuestionado por haber admitido que la pobreza y la exclusión extrema son factores que pueden impulsan a las personas a cometer delitos. “La violencia permanente de los delincuentes es producto de la droga, pero también hay una situación social que hace que la persona que tenga la necesidad de comer delinca, lo que hace que el delito más simple aumente”.

Roncaglia, al refutar parcialmente a su colega, insistió en que “no hay que estigmatizar a los pobres” porque por ese camino se instalaría la idea de que “el pobre es un delincuente”. Sobre los motivos que habrían llevado a Perroni a emitir esas declaraciones, estimó que su experiencia personal lo lleva a decir que “al ser detenidos, los delincuentes siempre dan justificativos, muchas veces es decir ´no tengo trabajo´”.

Perroni había señalado que no tiene “dudas de que hay puerta giratoria” para los delincuentes que son detenidos y luego liberados por decisión judicial. “Hoy un juez libera 10 o 12 veces a una persona con antecedentes delictivos”, sostuvo el jefe bonaerense. quien se sumó de esa manera a las críticas al Poder Judicial que había formulado antes su colega de la Federal, Néstor Roncaglia.

Perroni afirmó también que “se está trabajando sobre esta situación”, en referencia al incremento de la pobreza porque está claro que “el delito que menos está bajando es ese, el robo, el hurto, el asalto y hay un trabajo del Ministerio de Seguridad sobre las zonas calientes para bajarlo, pero la falta de inclusión es un tema que hace que los lleve a esta situación”.

En Washington, donde se encontraba en ese momento, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, salió a criticar a Perroni. “Los policías hablando de política son un poquito…”, empezó a decir la funcionaria sin completar esa primera idea. Luego la completó con un “digamos que su declaración no fue de lo más feliz, primero porque la pobreza en la Argentina bajó; segundo porque estamos haciendo una intervención en los barrios más complicados y vulnerables del país”, aseguró la ministra.

Según las cifras mencionadas por Bullrich para desmentir a Perroni, “hay un 11,5 por ciento menos de robos; 21,5 por ciento menos de homicidios; 42 por ciento más de presos por narcotráfico”. Reconoció de todos modos que “todavía la sensación de inseguridad es muy fuerte. Va a tener que pasar mucha agua bajo el puente porque el caso a caso pesa. Nosotros no nos entusiasmamos con las cifras porque sabemos que la gente no se entusiasma”.

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