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Por un poco de aire puro

Por Agustín Gulman

“Me hubiera gustado retirarme en Nacional, a mi que tanto amo la radio”, me dice mi viejo del otro lado del teléfono, a más de mil kilómetros de distancia. Mi viejo es uno de los despedidos en Radio Nacional, que el martes cuando llegó a Maipú 555 se enteró que no tenía más laburo en la radio, a la que volvió a trabajar hace unos cuantos años, luego de un horrible período de sequía laboral, remís y dolores de espalda.
Lo vi sonreír cuando le confirmaron que se haría cargo de una producción a la madrugada. Lo vi putear cuando tiempo después empezó a laburar a la mañana muy temprano en otra radio y como no le daba el tiempo para volver a su casa, se tiraba en un estudio del fondo o hacía tiempo en el auto.
No es que sea mi viejo, pero es de los mejores productores de radio. Lo vi aferrado a varios teléfonos a la vez, buscando notas imposibles, en horarios insólitos, llamando a lugares imposibles, incluso, de pronunciar. Haciendo señas, estirando, improvisando, actualizando agendas viejas con contactos de los que aún hoy se sabe los números de memoria.
A mi viejo lo vi sin tomarse vacaciones unos cuantos años. Lo vi levantarse a las 4 de la madrugada durante años para ir a producir. Lo vi quedarse sin laburo otras veces. Lo vi feliz recibiendo premios en los que además de mencionar a mis sobrinos, les agradecía a las dos o tres personas que lo salvaron cuando estuvo en la lona. Lo vi cagarse de risa y le escuché mil veces una frase con la que, sabiéndolo o no, coincido desde que me hizo entrar a un estudio de radio por primera vez: “Estar en una radio es respirar aire puro”.
Lo escuché putear porque no había aumento o porque no había pase a planta. Lo vi laburando en un trabajo que tiene más presión que gratificaciones, más exigencias que buen sueldo. Lo vi sufriendo cuando un grupo de hijos de puta vació Radio América, la otra emisora en la que dejó su sello.
Hace unos días lo dejaron en la lona otra vez, a dos años de jubilarse. El programa que producía fue el más escuchado de la AM 870 en 2017. Su jefes le habían prometido hace meses que tenía garantizado el laburo, incluso con más horas y mejor salario.
El martes, sin embargo, se enteró que junto con un montón de otros colegas de excelencia no podía entrar más a la radio, a esa radio que es de todos, que es la radio pública.
Por eso sus colegas comenzaron a firmar un petitorio para exigir que sea reincorporado. Para que a mi viejo no le caguen la jubilación, no le caguen la vida. Para que pueda seguir respirando aire puro.

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paraquehugogulmansejubile@gmail.com


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