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Brito, complicado por Vandenbroele, se aleja del Banco Macro: la trama política secreta

El banquero pidió licencia. El supuesto testaferro de Bodou dijo que Brito puso la plata para la compra de Ciccone y que le pagaba una mensualidad para mantener la boca cerrada.

Brito pidió licencia en el Macro.

Brito pidió licencia en el Macro.

La salida de Jorge Brito del Banco Macro está ligada a los vaivenes del caso por la venta de la imprenta Ciccone y a cómo este juicio oral estaba alterando las acciones bursátiles de la entidad, que la semana pasada tuvieron una abrupta caída que generó alarma.

Ante la posibilidad de una detención inesperada, una alternativa que circuló en la City, el banquero se aleja de la conducción empresaria del segundo banco de capitales argentinos más grande del país. Las declaraciones del arrepentido Alejandro Vandenbroele, también complican la situación.

Brito tiene una historia muy complicada con Mauricio Macri, que debe entenderse por su cercanía al kirchnerismo y por factores colaterales. En plena crisis con el campo, en 2009 era Brito quien armaba las cumbres secretas entre Julio De Vido y Hugo Biolcatti a las que también asistía Luciano Miguens, entonces mandamás de la Sociedad Rural.

Encuentros que hacían estallar de furia a quien hoy por hoy es una figura en ascenso, el flamante ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere, que además conoce mucho de lo hecho por Brito en el caso Ciccone gracias a los oficios de ese buen amigo que es el camarista de la Casación Juan Carlos Gemignanni. A Etchevehere lo dejaban fuera de la rosca.

Gemignanni intervino en la trama Ciccone y le negó el sobreseimiento al ex vicepresidente y ex ministro Amado Boudou. En ese entonces se enfrentaba fuerte al camarista Mariano Borinsky, cuya secretaria había trabajado con los entonces abogados de Boudou.
Además el titular del Macro amasaba millones con los créditos  que manejaba la Anses luego de absorber a las AFJP. Este negocio estaba ligado además a grandes capitales agropecuarios y Etchevehere le ha contado a Macri que el plan de estatización de las jubilaciones fue diseñado por ejecutivos de Brito y que Amado Boudou solo cumplió el rol de diligente VIP.

Tras eso, Brito fue un habitué en cada acto presidencial. Intervino en diversos negocios en las provincias, se metió en la vida de Racing, donde trabó amistad con Máximo Kirchner y una tarde su buen amigo amigo el banquero Raúl Moneta le llevó la idea de hacer la operación que daría paso al caso Ciccone.
En el juicio oral, Bodou dijo que los capitales para la compra de Ciccone los habría aportado “el gaucho Moneta”, aunque no se refirió a Brito. Alejandro Vandenbroele está también siendo juzgado por la causa de la venta de Ciccone, pero se acogió a la figura del arrepentido.
En su declaración ante el fiscal Jorge Di Lello, dijo  no haber visto “cara a cara” a Boudou, según trascendió, y apuntó contra  Brito, a quien señaló como uno de los financistas de la operación junto a Raúl Moneta, en línea con la declaración de Bodou.
Vandenbroele declaró que Brito fue uno de los financistas de la operación para el rescate de Ciccone y aseguró que el banquero le paga una mensualidad para que mantenga la boca cerrada. Esto, entendió el fiscal Di Lello, entorpece la investigación por lo que le exigió al Juez medidas para evitar que se entubier la investigación.
Por esta declaración, Brito pidió licencia al frente de Macro y le comunicó a la Comisión Nacional de Valores que lo hace “para preservar la entidad de los ataques de los que está siendo objeto en el orden personal”.
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