| El crimen de Angeles Rawson

La Cámara de Casación rechazó la recusación del tribunal que juzga a Mangeri

Según Casación la defensa de Mangeri no pudo probar porque debía ser apartado el tribunal que juzga al portero por el crimen de la adolescente ocurrido el año pasado.

La Cámara de Casación Penal rechazó el apartamiento del tribunal oral que juzga desde el miércoles a Jorge Mangeri  por el crimen de Angeles Rawson y la incorporación de ciertas medidas de prueba.

Según el Centro de Información Judicial (CIJ), la decisión fue adoptada por los integrantes de la Sala IV de dicha Cámara, Mariano Hernán Borinsky, Juan Carlos Gemignani y Gustavo Hornos.

En el primero de sus dos fallos, los camaristas no hicieron lugar el recurso de queja de los abogados del portero, Adrián Tenca y Sergio Rossenblum, en contra de la decisión que el 11 de este mes adoptó el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 porteño al rechazar el pedido de recusación de los jueces del TOC 9, designado para llevar adelante el juicio a Mangeri (47).

La Cámara recordó que «la resolución que decide acerca de recusaciones no constituye sentencia definitiva» y que la defensa «tampoco alcanzó a demostrar el agravio actual de tardía o imposible reparación ulterior que le genera la decisión dictada» por el tribunal.

Mientras que en el otro fallo, los camaristas tampoco hicieron lugar a la queja contra la no admisibilidad de la prueba ofrecida por la defensa dispuesta por el TOC 9 en diciembre último.

«(…) el presente recurso de hecho no puede hallar viabilidad puesto que la decisión recurrida en casación (…) no se trata de una sentencia definitiva, ni de una equiparable a ella por sus efectos, ni de un auto que ponga fin a la acción, a la pena o que haga imposible que continúen las actuaciones; tampoco deniega la extinción, conmutación o suspensión de la pena», señaló el fallo de la Sala IV.

Y agregó: «Tampoco el impugnante ha logrado demostrar fundadamente que en el caso se encuentra implicada una cuestión de índole federal o que la decisión recurrida le ocasiona un agravio actual de tardía o imposible reparación ulterior, permitiendo de ese modo equiparar la decisión en cuestión a definitiva y habilitar así esta instancia.»

Ayer, en la primera audiencia del debate oral, el defensor Tenca volvió a cuestionar a los jueces del TOC 9, Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas, por «parcialidad manifiesta» y denunció que su cliente se encuentra en «estado de indefensión».

Por esas razones, el abogado solicitó la suspensión del debate, por lo cual, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles próximo para resolver ese pedido.

La mayor parte de la audiencia se consumió en la lectura que la secretaria del TOC 9, Verónica Reynoso, hizo de los dos requerimientos de elevación a juicio.

Primero se leyó el de la querella, donde el ex fiscal Pablo Lanusse acusa a Mangeri de «abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa del que resultare un grave daño a la salud física de la víctima, en concurso real con homicidio agravado criminis causa por haber sido cometido para ocultar el delito precedente y para procurar también su impunidad en concurso ideal con femicidio».

Luego se leyó el requerimiento que elevaron los fiscales de instrucción Asaro y Fiszer, donde cambia la carátula y se le imputa a Mangeri un «abuso sexual seguido de muerte».

Las dos calificaciones legales tienen la misma pena en el Código Penal: prisión perpetua.

Por su parte, Franklin Rawson, padre Ángeles (16), tuvo la mirada clavada en la nuca de Mangeri durante las cuatro horas de audiencia pero el portero nunca lo miró.

A la salida, Rawson dijo que «fue difícil estar mirando al asesino» de su hija «teniéndolo a tres metros de distancia» y que se le revolvió «el estómago» y tuvo que contenerse.

Según la acusación, el 10 de junio de 2013, Ángeles fue interceptada por Mangeri cuando arribó al hall del edificio situado en Ravignani 2360, de Palermo, y el portero la llevó engañada hasta algún sitio del inmueble para un ataque sexual que no consumó y luego la asesinó en una maniobra mixta de sofocación y estrangulación, para finalmente desechar el cadáver en el circuito de la basura de la Ceamse.